Quienes Somos » Educación Integral

En  el contexto actual, en que la educación se centra en la adquisición de conocimientos y habilidades en función del mercado laboral,  es necesario recordar que, como educadores, Dios ha puesto “almas a nuestro cuidado”[1], es decir, personas a las que debemos formar en todos los ámbitos –espíritu, afectos, mente y cuerpo. Nuestro desafío no puede quedar reducido a  una mera respuesta a las demandas de la sociedad actual, sino que debemos ser capaces de responder a la naturaleza más profunda del ser humano como hijo de Dios y a la vocación personal a la que cada uno ha sido llamado. Esa vocación, que es un misterio que se va develando a lo largo del proceso educativo, es el ‘para qué’ de todas las herramientas que podamos darle. El valor de los conocimientos, actitudes o habilidades no se puede establecer sino en relación con esa vocación.

La verdadera educación no consiste en formar un tipo determinado de persona, sino en ayudar a que cada uno de nuestros alumnos sea cada día más de lo que Dios quiere. Ello implica que el colegio debe ser capaz de entregar a sus alumnos una experiencia de aprendizaje que integre contenidos, habilidades y actitudes en función de los objetivos formativos que se han declarado. Sólo así podremos responder verdaderamente a los desafíos educativos que se nos presentan.

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Ver el documento Criterios para la formación diferenciada de hombres y mujeres

[1] RB II, 33, 37.

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