La Vida del pequeño San Plácido

Este libro es un excelente tratado de oración a través de la imagen. Aunque pequeño, el libro guarda tantas y tan ricas enseñanzas como los vitrales de una catedral.

Como hombres de hoy, devoradores de imágenes, desde el periódico al cine, pasando por la televisión, nos encontramos lejos de la espiritualidad de nuestros antepasados, aquellos analfabetos de los siglos XII y XIII. Para ellos, el simbolismo de la escultura y del vitral era algo claro. Por eso, la Madre Genevieve nos puso junto a los dibujos, breves leyendas tan entretenidas como sustanciosas.