Octubre en san José

Durante el mes de octubre, dos grupos de alumnos de III° medios, de los colegios San Benito y San Anselmo visitaron la Decanía San José. Vivieron durante diez días, la vida cotidiana de cada una de las casas en la Patagonia.

Del 15 al 23 de octubre, el grupo de mujeres estuvo acompañado por Javiera Rojas (A10) y Belén Comparini (A14), con el lema: “Feliz la que ha creído las cosas que le fueron dichas de parte del Señor” (Lc. 1, 45), centradas siempre en la vida en comunidad y la oración, donde además trabajaron limpiando el bosque. Por su parte, con el grupo de los hombres, el tutor, Iñigo Ricalde (B11) nos cuenta: “Pude ver cómo la Palabra actuó en cada uno de la comunidad y como se renueva cada día. El fuerte llamado a la santidad: vivir plenamente el amor de Dios. Vivimos la celebración de la palabra con la gente de Guadal, espiritualidades sobre el carisma benedictino y trabajo en el bosque”.

 Luego, del 25 de octubre al 3 de noviembre, vivieron una experiencia un nuevo grupo de alumnas de III° medio, bajo el lema: “Nos ha elegido para ser santas en el amor” (cf Ef 4,1), junto a Consuelo Ingunza (A15) y Gabriela Schuster (A11).

Algunos alumnos comparten lo vivido:

Antonella Pierozzi (CSB): “Necesitaba reinventarme, un nuevo encuentro para poder seguir con todo. Vi una realidad distinta, un sueño, realmente es la mejor forma de vida, pero no solamente en el claustro sino la vida de fe y el dejarse llevar siempre. Que aunque, por malo que sea, tiene que ser así y que a los ojos de Dios todo está bien y es tal como debe ser. Me quedo con: “Así que no os preocupéis del mañana, pues el mañana se preocupa de sí mismo: cada día tiene bastante con su propio mal (Mt 6,34)”.

Arturo Guzmán (CSB): “Llegue sin muchas expectativas, tampoco me imaginaba como iba a ser y cómo iba a funcionar todo y por esa misma razón me sentí un poco incómodo, pero pasando el tiempo me fui soltando cada vez más, esto también a la agradable acogida que nos dieron a todos nosotros. Pude reflexionar mucho sobre mí mismo, sobre todo lo que me estaba pasando con Cristo, mi relación, mi fe, todos mis cuestionamientos, al final todas las cosas que me hacían dudar, donde más pude reflexionar fueron los momentos que tenemos libres, donde aprovechaba de sacar mi cuaderno y poder escribir un rato.

Escrutar, fue un momento clave. Cristo siempre me está intentando de entregar un mensaje. Así fue como descubrí que Dios está siempre entre medio de nosotros, acompañándonos y guiándonos. “Conoceréis la verdad, y la verdad los hará libres” (Jn 8, 32). Junto a grandes amigos, conocí a gente muy simpática, llena de alegría, paisajes muy bonitos, y que finalmente me hicieron cambiar totalmente mi forma de ver las cosas.

María Barros (CSA): “Aprendí del amor infinito de Dios, sobre la amistad y el llamado que tiene cada una a la santidad. Pude encontrarme con Dios mediante la palabra, el trabajo, la naturaleza y la comunidad. Me quedo con dos ideas principales primero la importancia de la comunidad; “la alegría cuando se comparte se multiplica y las tristezas cuando se comparten se alivianan” y la segunda con una invitación a ser luz “ser apóstol” no es llevar una antorcha en la mano, no es poseer la luz, sino ser la luz”(de san Alberto Hurtado).

 

Jacinta Noguera (CSB): “Me di cuenta que Él se presenta en las cosas más sencillas y cotidianas, despertándonos cada día con su luz y también compartiendo con las demás en convivencia y oración”. Dolores Vicuña (A20): “Descubrí un Dios cercano que no solo se manifiesta en la biblia o en la oración sino que también en la naturaleza y en cada una de las personas”.