CELEBRACIÓN DE LA PURÍSIMA

La Iglesia conmemora el 8 de diciembre el dogma de la Inmaculada Concepción, y a lo largo de todo Chile, la celebración de la “Purísma” es una de las expresiones de religiosidad popular más arraigadas en la cultura tradicional. En todo el país se reúnen miles de fieles que, a pie, en bicicleta o en bus, llegan a pagar sus mandas y renovar su devoción a María a través de diversas expresiones de religiosidad popular, que han ido surgiendo a lo largo de la historia. Destacamos algunas:

La más antigua es la Purísima de San Carlos de Purén, diócesis de Santa María de los Ángeles: una pequeña imagen de madera traída en 1625 de España por un grupo de militares, comenzó la devoción popular de manera espontánea, peregrinando por muchas localidades hasta establecerse en Purén. 

La más reciente: la Inmaculada del cerro la Virgen, de la diócesis de la Santísima Concepción. Iniciada por un pequeño grupo de fieles en 1968, a quienes se fueron sumando hasta llegar a miles de fieles en peregrinaje cada año.

La más numerosa: Nuestra Señora Purísima de Lo Vásquez. Una de las fiestas más conocida y concurrida de Chile. Se remonta al siglo XVIII, cuando José Ulloa construyó una ermita con la imagen en el jardín de su casa. Cada 8 de diciembre recibe a más de un millón de peregrinos de todas partes de Chile.

De las islas de Chiloé, Nuestra Señora de la Gracia de Quinchao, en la diócesis de San Carlos de Ancud, es la fiesta más concurrida y antigua del archipiélago. Centenares de peregrinos llegan a caballo de toda la isla, también en lanchas y botes llenas de gente de otras islas. 

Y en plena zona central, la Purísima de Puquillay, en 1908 se convirtió en el símbolo de la protección de la Madre de Dios a Colchagua, eligiendo el cerro de Puquillay, cuya cima domina casi todo el valle. Cada 8 de diciembre miles de peregrinos acuden al Santuario para rezarle a la Virgen.