COMUNIDAD EN LAS CANTERAS

Desde hace un tiempo se formó la casa San Rafael, donde un grupo de scouts del colegio CSA, en la inquietud de poder vivir la promesa en la cotidianidad, buscan vivir y compartir esta experiencia. Luego de un periodo de cuatro semestres, Matías Infante (A17), nos comparte.

¿Cómo surge el nacimiento de esta experiencia?
Se formó por una inquietud de vivir la promesa en la vida cotidiana, es decir, vivir en campamento día a día. La casa se fundó el 2018, y han vivido 16 jefes en total, siendo Santiago Martínez (A14) el único que ha vivido todos los semestres que ha funcionado la casa.

¿Quiénes la formaron?

De los dieciséis jefes, además de algunos que vivieron por algunas semanas a modo de retiro. El primer semestre vivieron siete, el segundo cinco, el tercero siete y el último cinco. Durante este tiempo ha estado en fundación, teniendo un cambio radical en la cuarentena. Este año vivieron: Santiago Martínez (A14), Álvaro González (A17), Juan Martínez (A18), Rodrigo Infante (A19) y Matías Infante (A17). Además algunos quienes vivieron por algunas semanas: José Pedro Reyes (A16) y Max Brinck (A18).

¿Cómo se han integrado con la comunidad de Las Canteras?
Desde que comenzó la casa, existió un cargo llamado “cantero”, que consistió en estrechar las relaciones entre Las Canteras y la casa San Rafael. Este asistía a las juntas de vecinos y organizaba en ocasiones algún tipo de ayuda para el pueblo. Lo que más nos acercó a Las Canteras, fue el grupo scout del colegio Algarrobal, ya que los que vivían en la casa asistían a las reuniones donde podían conocer a los niños y jugar con ellos, y en algunas ocasiones ir a los recreos del colegio. Comprar en los mini-market de barrio, permitió integrarse con los vecinos. Durante la cuarentena, no se pudo estrechar la situación, pero en el mismo sitio de la casa, había dos niños que necesitaban jugar y divertirse, por lo cual terminamos haciendo juegos y contándoles historias durante este periodo.

¿Cómo es un día normal, la rutina en la casa San Rafael?
En un semestre normal, con clases universitarias (presenciales), reuniones, planificaciones, cumpleaños, entre otras cosas, la actividad de la casa comenzaba en la tarde, donde comíamos juntos. Algunos cocinaban y limpiaban, pensábamos en grupo y terminábamos la jornada con Completas. Lo que tenía de especial esta casa durante un día normal, era que cada uno tenía una fuerte búsqueda espiritual, que se reforzaba en valiosas conversaciones y espiritualidades cada semana. Los sábados eran como “día scout”, donde se pensaba constantemente en los niños y en la misión scout. La semana terminaba los domingos, donde se visitaban las familias de cada uno, aprovechando cada segundo con ellos.

En estos tiempos, ¿cómo fue el funcionamiento de la casa?
Durante la cuarentena, fue totalmente diferente. Nos armamos un horario, el cual tenía tiempo de estudio, clases, Laudes, Completas, oración y deporte, además de eso cada uno tenía sus tiempos libres según el horario universitario que tenía. Este semestre fue una constante búsqueda, donde cada uno tuvo enormes dificultades que se superaban gracias a la comunidad, “la fuerza del búfalo”. En la casa se mantenía despierto el espíritu del grupo, era literalmente vivir en campamento. A pesar de los problemas, cada uno tuvo su propio encuentro con Cristo y logró sacar adelante sus debilidades por la comunidad.

¿Cuáles son los objetivos y planes a mediano plazo?
La casa San Rafael está vacía en este momento por diferentes factores, pero se abrirá de nuevo en Agosto. La casa sigue en fundación, seguimos buscando qué es lo que debería ser la casa. Por ahora la idea es seguir el horario y realizar las modificaciones necesarias según la comunidad que se forme el próximo semestre.