DECANÍA SAN JOSÉ 20 AÑOS: VISITA MACARIO VALDÉS

A lo largo de todo este año, hemos ido recordando lo que fue la fundación del Monasterio hace ya 20 años. Para cerrar las celebraciones, queremos compartir las palabras que Macario Valdés -quien fue uno de los primeros formandos en 2001- escribió tras su visita a San José el pasado mes de noviembre.

Macario Valdés (B99): “Árboles frutales y una huerta con riego semi automático. Un taller con herramientas para trabajos en madera. Cirios y cruces de madera hechos por la comunidad. Prados despejados que antes estaban completamente cubiertos. Una gallina criando unos patos recién nacidos (sí, patos). Dos chanchos de pocos meses de edad. Éstas y muchas otras sorpresas espectaculares fueron las que me encontré en mi visita a San José el 26 de noviembre recién pasado. Al ver todos los cambios que se han hecho y las mejoras que se han logrado en todo ámbito, se siente el sello especial que ha dejado cada persona que ha sido parte de esta comunidad.

Hace 20 años tuve el privilegio de ser parte de la primera comunidad que se instaló allá, una experiencia que me marcó para siempre. En la sencillez de la naturaleza y la vida en comunidad pude conocerme más y acercarme a Dios. Mi mamá dice que hasta me mejoró el genio (?). Desde entonces no había vuelto y no quería dejar pasar este aniversario para hacerlo. Estar allá, esta vez junto con mi señora, fue muy especial para los dos. Manuel José, Isabel y todos los de la comunidad fueron muy acogedores. Y para qué decir la emoción de volver a estar con Cristóbal García y Toté Melero, dos amigos muy queridos.

Me di cuenta que muchas cosas habían cambiado, pero la esencia de San José sigue siendo exactamente la misma. Una comunidad tremendamente sencilla, conscientemente desconectada de la vorágine de lo cotidiano. En la naturaleza y con una gestión autosostenida, se logra un encuentro muy especial con Dios. Tal como el desarrollo de la ciencia muchas veces se canaliza a través de centros de investigación y el de las empresas a través de células de innovación, el Movimiento Apostólico Manquehue fue tremendamente visionario al crear esta decanía para lograr que como personas pudiésemos conectarnos con nosotros mismos en un entorno único.

Cuando partimos en 2001 jamás imaginé que esto iba a trascender todos estos años, menos con el impacto que ha tenido en miles de personas que han visitado la Comunidad. Solo tengo palabras de agradecimiento para quienes nos acogieron