Decanía San José

RETIRO ESCOLARES IIIº MEDIOS

Hace solo algunos días llegó el grupo de escolares del CSB. Cristóbal García (B99), oblato, comenta: “Fue una instancia muy teñida por los colores y por los elementos propios de la liturgia de este tiempo de Adviento. Senderos, chacras, leña, cortes de pasto, las murallas del Puesto San Agustín, fueron algunos de los trabajos que los jóvenes realizaron además de caminatas, peregrinaciones, espiritualidades, lectio divina, y una fuerte vida comunitaria ordenada según la Regla de San Benito, al ritmo de la liturgia de las horas, en la espiritualidad manquehuina. Para nosotros fue una gran alegría volver a tener este retiro, tener el don de poder anunciar a Jesucristo”. Daniel Hurtado (B09): “Con el lema “Os anunciamos una gran alegría” (Lc 2,10), la Casa San Beda nos recibió y nos unimos a lo que la comunidad nos tenía preparado. Compartimos espacios de oración, formación, trabajo, servicio mutuo y recreación, cultivando así las relaciones de tutoría y amistad que nos llenaron de alegría. Esperamos que las semillas de Palabra sembradas en nuestros corazones germinen en nuestras vidas aquí en Santiago e irradien a nuestros amigos en las actividades de este verano”. Javiera Rojas (A10): “Estuvimos en la Casa Santa Hilda y el lema fue “Mira hacia Oriente Jerusalén y ve la alegría que te viene de Dios. Mira, llegan tus hijos a los que despediste, vuelven reunidos desde oriente hasta occidente, a la voz del Santo, alegres de la gloria de Dios” (Ba 4, 36-37). Nos unimos a la vida comunitaria de Santa Hilda donde con generosidad nos hicieron parte de su vida de oración, trabajo y espiritualidades. Nos sumamos al ritmo de la casa lo que nos permitió no solamente aprender nuevas cosas como el trabajo en el campo y la casa, sino que nos ayudó a encontrarnos con el amor de Dios que se nos manifestó con fuerza tanto en la lectio y el oficio, como las demás personas de la comunidad”.

FIN DE LA EXPERIENCIA DE 4 MESES

El exalumno del CSA José Pedro Balmaceda (A14) vivió durante cuatro meses, junto a los oblatos de la Casa San Beda. Una experiencia empapada de lectura personal, el oficio divino, la lectura orante de las Sagradas Escrituras, los paseos, la acogida de los distintos retiros y la celebración de las fiestas patrias. Las espiritualidades y el trabajo fueron marcando su experiencia en el monasterio. Cuentan desde San José: “Al finalizar la formación, José Pedro fue tutor de los alumnos que vinieron de Santiago a quienes anunció la Palabra, hizo espiritualidades, sirvió como mayordomo de la Casa y a todos nos dio testimonio, con mucho gozo, del paso de Dios por su vida”.