DECANÍA SAN LORENZO, RAMA ADULTA

Belén Ruiz Clavijo, Jefa de Rama DSL

¿Cómo ha sido tu trabajo con la Rama en este tiempo?

Ha sido un tiempo de acomodo. Sin duda queda siempre el anhelo de estar juntos, de unirnos en oración de manera presencial, sin embargo se ha ido manifestando fuertemente el Espíritu en cada comunidad.

¿Cómo han hecho los grupos de lectio para  juntarse?

Hoy podemos decir con mucha alegría que la mayoría de las comunidades están en “encuentros on line”.  Las comunidades Ora et Labora junto con hacer oración han podido avanzar en su misión común.

¿Qué actividades han realizado?

Realizamos un taller de encuentro con la mayoría de los abades para exhortarlos a iniciar sus comunidades on line, de a poco hemos podido incluir las diferentes plataformas de encuentro on line. Para cada reunión se les envía el evangelio del domingo siguiente con preguntas que les ayuda a profundizar en su reflexión, para que cuando estén juntos en la pantalla puedan compartir la Palabra y lo que ha ido suscitando en ellos.

Por otro lado hemos ido acompañando a las personas vía llamada telefónica, para que nunca olvidemos que no estamos solos, que hay una comunidad preocupada y en oración.

 

Nos comparte Jessica Tobar, comunidad San Camilo, Visitas Pastorales: “En tiempos de pandemia, es necesario tener contacto con nuestro prójimo.  Hoy en día tenemos muchas formas de comunicarnos y compartir la palabra y empaparnos cada vez más del amor de Cristo. Del amor a nuestro prójimo.  Tuve el placer de hacer una “llamada-visita pastoral”,  la acogida fue inmediatamente buena. Busqué un lugar en el cual estuve 100% en silencio. Conversamos de nuestro día a día, compartimos la lectura bíblica de aquel día y luego realizamos nuestra reflexión. Quedé con el corazón tan alegre. Y a la espera de mi próxima “llamada-visita pastoral”.

 

Margarita Crespo, comunidad Santa Gema: “Fue un verdadero milagro y tesoro volver a ver a cada una y escuchar sus ecos, ver la acción de Dios en cada una de nuestras vidas y nuestras familias y, especialmente, en nuestros corazones, infundiéndonos su fuerza y su esperanza en un tiempo tan difícil de sobrellevar. Comprobamos que Él está con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Terminamos compartiendo nuestras intenciones, rezando un Padrenuestro y Compartiendo la paz. Fue un inmenso regalo. Por fin nos resultó juntarnos, por primera vez este año. Logramos superar las barreras tecnológicas y nos juntamos por video llamada cuatro de las seis. Hubo dos que mandaron sus ecos por audio porque no lograron conectarse, pero ya aprendimos cómo hacerlo para la próxima vez. Les mandé el Evangelio el lunes y cada una se dio un espacio para leerlo y escrutar y tener preparado su eco. El miércoles nos conectamos a las 5:30, invocamos al Espíritu Santo y leímos el Evangelio”.