20 años oblaciones

“Recíbeme Señor, según tu palabra y viviré,
y no permitas que vea frustrada mi esperanza” (RB 58, 21)
El día de la Natividad de la Santísima Virgen María, 8 de septiembre, se cumplieron 20 años de las oblaciones de: Gigi Blumer, Alejandra Valle (B92), Consuelo Braun, Mariel Acuña y Juan Pablo Morán.

 

Gigi Blumer: “Doy gracias al Señor por esta 20 años de oblación, 20 años de “Emmanuel” – “Dios está con nosotros” de la lectura de hoy, 8 de septiembre, (Mt 1, 23) de un Dios que quiere estár conmigo y que ha hecho una historia maravillosa conmigo y que está haciendo una historia a la perfección. Gracias por mi comunidad de Oblatos que me hace despertar todos los días y vivir con fidelidad y radicalidad a mi vocación de bautizada y de ser consciente de mi búsqueda de Dios está en esta escuela de servicio divino bajo la guía de Benito. ¡Que el Señor nos bendiga y siga renovando y fortaleciendo nuestra vocaciones con su amor!”

Alejandra Valle: “Yo estoy contigo; te guardaré por donde vayas y te devolveré a esta tierra, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho” (Gn 28, 15). Me nace una acción de gracias por estos 20 años. Primero por el amor de Dios conmigo y todas sus manifestaciones. Por la fe, por la vocación, por la comunidad, por mi familia y tantas personas que me han acompañado y dado testimonio de amor, de amistad, de perseverancia, de entrega generosa. Que me han despertado al amor de Dios y me han hecho descubrir su bondad y su armonía en toda mi historia. También en las dificultades, que me han hecho volverme más a la confianza  en DIos, me han hecho ser más yo misma, me han hecho volver siempre a lo fundamental y descubrir que hoy tengo Vida Eterna.

Consuelo Braun: “¡Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterno su amor!” (Sal 118, 1) Lo primero que me nace es una profunda acción de gracias por lo que me ha regalado el Señor en estos 20 años! Muchas personas y experiencias han sido parte de esta historia y las llevo en mi corazón. Es en la comunidad de oblatos y en forma especial en la Casa San Jerónimo -que se ha convertido en mi familia-, donde he aprendido a rezar, a ser Iglesia, a ser benedictina y día a día sigo descubriendo el regalo de ser comunidad. La promesa es una respuesta a Dios que llama, y Él no ha dejado de hablar, de llamar, de seducirme con su palabra, de insistir con Amor gigante, ese Amor tierno y cariñoso para llenarme el corazón a cada momento. El “Recíbeme Señor según tu palabra y viviré, y no quede defraudado en mi esperanza” (Sal 119, 116) que se canta en el momento de la oblación, siento que lo he experimentado infinitas veces, y cada día necesito volver la mirada a Dios, a no perder la esperanza y de la mano de la Palabra y la comunidad seguir avanzando en la escuela de amor y oración que me propone Benito. “Dad gracias a Dios porque es bueno porque es eterna su amor” (sal 136)

 

Juan Pablo Morán: “La vocación a ser oblato cenobita de Manquehue ha sido un don, una manifestación del amor del Señor. Este regalo se va descubriendo y desvelando de a poco, en torno a la meditación de la Palabra y la comunidad, que me acompaña, sostiene e ilumina. Cuando las fuerzas no alcanzan o la limitación se hace patente, viene siempre en mi ayuda la misericordia del Señor. La cercanía con el Señor que se experimenta en la Lectio, en la amistad espiritual y la tutoría, han sido fuentes de agua viva en estos 20 años. Hoy en día, necesito volver a repetir: “Recíbeme Señor, según tu promesa y viviré, no permitas que vea frustrada mi esperanza” y que María me acoja siempre en su casa de oración”.