EXPERIENCIA EN PUESTO SAN AGUSTÍN, EN SAN JOSÉ

Entre el domingo 21 de octubre y el viernes 26, 7 mujeres de la comunidad San Agustín, de la decanía San Benito, tuvieron un retiro en San José. Ellas fueron acompañadas por las oblatas Francisca Polanco y Consuelo Verdugo,  se quedaron en el reciente inaugurado Puesto San Agustín (de Canterbury).  Bajo el lema: ¡Quién es esta que sube del desierto, apoyada en su amado? Ct  8, 5-7

Algunas participantes nos cuentan.

 Josefina Ringeling (B92): “Fueron días llenos de alegría y de amor de Dios. Pudimos experimentar y gozar de la vida comunitaria, profundizar en la amistad, la oración y la lectio divina y de ir poco a poco corrigiendo nuestra mirada hacia Dios. Estar en el Puesto San Agustín fue un regalo inmenso, estar en el lago, mirar los cerros, sentir el silencio y la perfección de su creación. Volvemos renovadas, con paz y con la certeza de que “las cosas visibles son pasajeras y las invisibles son eternas”. (2 Cor 4, 18)

Paula Destuet (B92): “La experiencia fue súper impresionante, primero por la manifestación de Dios que es lo visible, la naturaleza: despertarse todas las mañanas con el rayo de sol en la cara, solo me queda dar gracias; en Santiago, puros edificios y ruido, aquí a lo más el ruido de los perros. La conexión con Dios a través de la naturaleza, ha sido fuerte. Las espiritualidades, también han sido algo fuerte, hemos profundizado en nuestra historia, en la pasión juvenil, en lo primero que nos conquistó, en lo que estamos, cada una está cargada con sus cruces, con sus alegrías, con problemas grandes o chicos, y con eso nos hemos encontrado con Dios. Nos hemos encontrado con Él y hemos aprendido; en los trabajos, nos hemos matado de la risa, sacando maleza en el invernadero de Santa Hilda. También nos hemos encontrado con Dios a través de la alegría; uno en San José vive de manera transversal el encuentro con Dios, ya que además lo hemos encontrado en la liturgia de las horas, que fue marcando los tiempos, nos vuelve al centro, los salmos, que coinciden con el momento del día en que estamos viviendo. Ha sido súper enriquecedor volver la mirada a Dios y corregir nuestra mirada, es lo que nos ha llegado cien por ciento, ha sido central el tomar este amor infinito de Dios para que corrijamos la mirada de lo que nos toca vivir. Tuvimos una espiritualidad de la oración, de detenerse y mirar para arriba, para pedir y agradecer, detener la mirada en el amor y que éste traspase nuestra vida.

Gracia Carvallo (B92) Que tremendo regalo fue ire toda la comunidad San Agustin a la Patagonia a inaugurar el puesto San Agustin. Fueron días de felicidad total, de sentir con fuerza a Dios, de ver la vida con otra mirada, de saberse queridas y elegidas, de captar que todas las cosas son infinitamente mejores de lo que uno puede creer. También nos acompañaron dos personas tan queridas por nosotras.

Días preciosos, trabajos potentes, paseos maravillosos, bañada en el lago, conversaciones profundas, oración intensa, trabajo con la casa Santa Hilda, y tanto tanto más! la verdad es que todo fue muchísimo mejor de lo esperado. Volvimos con el corazón contento, valorando todavía más la amistad y la vida y sabiéndonos unas privilegiadas por tener a un Dios tan generoso.

Belén Ruiz Clavijo:  El lema que nos esperó en San José, es el versículo que nos iba a acompañar durante toda nuestra experiencia; versículo  que Dios nos iba a ir revelando a lo largo de cada lectio, de cada espiritualidad,  de cada trabajo, de cada paseo y sobre todo de cada minuto comunitario vivido desde el amor. Fueron días intensos, cada minuto aprovechado hasta la última gota. Dios se manifestó en cada una de nosotros, en la naturaleza que es imponente y sobre todo en la comunidad. Sin duda llegamos fortalecidas, sintiéndonos amadas, teniendo la certeza de que desde la mirada infinita de Dios toda nuestra historia está bien.

Nos podemos sentir tal cual como dice nuestro versículo, apoyadas en Cristo, nuestro amado. No puedo dejar de agradecer a cada una de mis queridas Agustinas, que sin ellas esto no hubiera estado completo, como  también a quienes nos acompañaron en este encuentro con Cristo,  la Fran Polanco y a la Chelo Verdugo por su entrega generosa y por habernos hecho experimentar  a fondo la tutoría. Una gran experiencia nuestro retiro comunitario en el Puesto San Agustín de San José.