Fiesta de Cuasimodo

“Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15)

Alejandro Greene (Promesado) Rector CSA, nos comparte: Desde que trabajo en el colegio, siempre escuché del Cuasimodo en Colina, se decía que era algo importante, por lo que significa en nuestra cultura chilena, nuestra religiosidad popular. El año pasado lo fui a ver por primera vez. Estuvimos con mi familia durante 45 minutos viendo pasar a los cuasimodistas, vestidos de huaso, con pañuelos blancos y esclavina (capa) con bordados de uvas, trigo, cáliz, pan u otros. Todos de a caballo galopando, acompañando la carreta del sacerdote quien llevaba la comunión a los enfermos que no habían podido comulgar en Semana Santa. Vitoreaban palabras, que no entendí bien. A todos nos encantó, y me impresionó tanto, que pensé que me gustaría participar el año siguiente. Porque así lo quiso Dios, tuve la oportunidad de estar en el Cuasimodo este año, pero esta vez como Cuasimodista, por la cofradía de Quilapilún. (7 cofradías en total). A las 7 de la mañana del domingo, con el repique de las campanas y las sirenas de bomberos, comenzamos la procesión de 2500 caballos y jinetes, de todas las edades, niños y niñas, abuelos, hombres y mujeres, acompañando al sacerdote y Jesús sacramentado. Me impresionó la cantidad de gente que había allí mirando lo que pasaba, con mucho recogimiento y alegría. Me emocioné mucho, y cuando estaba amaneciendo, pensé en cómo el Cuasimodo, que cruzaba por todos los lugares, era un signo elocuente de la luz de Cristo en medio de nosotros. Fuimos recorriendo las distintas calles y lugares de Colina a lo largo del día. Parábamos mientras se daba la comunión, y luego continuábamos, al paso o al galope. Algunos con voz potente lideraban los vítores, que decían: ¡Santo, Santo, Santo, el Señor Dios del universo, cielos y tierras están llenos de su majestad y gloria!, y todos respondíamos: ¡Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo! El sol pegaba fuerte, y a veces esperábamos harto en la fila sin avanzar, pero esto no bajó el ánimo a nadie, ya que todos seguimos en la procesión, y vimos cada vez más gente agolpada en las orillas de las calles que recorríamos. Todo Colina salía a mirarnos, familias enteras, niños vestidos de Cuasimodistas, inmigrantes que miraban asombrados. Nadie se restó a esta gran celebración. Nos regalaban bebidas o aguas. Se querían sacar fotos y nos miraban emocionados. ¿Por qué estaban ahí? Imagino distintas razones, pero creo que la principal es el testimonio del Cuasimodista, cada uno representa la Buena Nueva del resucitado. Dijo una señora de Colina: “fui nacida y criada en este pueblo, pero cada vez que veo pasar Cuasimodo es algo nuevo, aunque vea los mismos caballos y mismos rezos”. En un momento, cuando estábamos esperando en la capilla de Reina Sur, me impresionó ver al obispo Celestino que iba dentro de la carreta, llevando a Jesús sacramentado. Junto con eso, vi periodistas grabando, y pensé en el regalo que era poder ser parte de esto y que bueno esta luz de esperanza salga en las noticias.

Finalmente, luego de haber recorrido todas las localidades, a las 17:30 terminamos en una gran misa, de a caballo. Entramos con una típica canción que cantamos en San Anselmo: “Señor queremos que mires tú toda nuestra comunidad…”lo que me emocionó mucho. La misa fue muy buena, y aunque estábamos cansados y adoloridos, pudimos darle gracias al Señor por el día que terminaba mientras el sol se volvía a esconder en esos momentos.

Cuasimodo significa Así Como, y viene de Así Como los niños nacen, así tenemos que nacer de nuevo todos. Pienso que vivir en Colina es un regalo, porque tenemos este “verdadero tesoro del Pueblo de Dios”, como lo llamó Juan Pablo II, en nuestra comuna. Esta celebración está en nuestras raíces, en nuestro pueblo, en nuestra sangre y nuestra cultura, cerrando la Octava de Pascua, con este gran anuncio de Cristo Resucitado. Te invito a no restarte el próximo año, o aprovechar de ir a las Canteras este fin de semana, porque somos parte de esta cultura, tenemos un tesoro a la vuelta de la esquina y estamos llamados a nacer de nuevo.”