HACE UN TIEMPO: 30 AÑOS ANIVERSARIO OBLACIONES (1989)

La ceremonia de Oblación y Vestición se llevó a cabo el 13 de abril de 1989 en la Abadía de la Santísima Trinidad de Las Condes. Lugar de gran significado para los concelebrados, donde los que conmemoran en estas fechas, compartieron numerosos retiros y aprendizajes, como el conocimiento de la Regla de san Benito, acompañamiento espritual, de la amistad y de la liturgia. Ceremonia, donde se comprometieron y fueron revestidos con el hábito de oblatos. Algunos nos cuentan hoy a sus 30 años:

Alejandro Allende: “Reconozco y doy fe de la historia de amor que Cristo ha realizado conmigo en la comunidad del MAM. Junto a San Benito, que siempre me ha guiado y acompañado, he sido testigo de que el Señor ha estado conmigo y no defrauda. Ha sido un permanente caminar repitiendo junto al salmista “Ábreme los ojos Señor y contemplaré las maravillas de tu voluntad” (Sal 119, 17). Sí, con cuanto gozo y alegría doy testimonio del paso misericordioso que el Señor ha realizado junto a la comunidad y que ha sido reflejo de ese amor gratuito y gracioso de Dios. El Señor continuamente me ha regalado su Palabra, en la celebración comunitaria, en la lectio diaria y por esto puedo decir junto a San Pablo: “Cuando aparezca Cristo vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él.” (Col 3, 4) Es Cristo quien continuamente me regala el participar en el oficio diario, cantando en coro las alegrías del Señor. Es Cristo quien gratuitamente me ha elegido y convocado con mis limitaciones, debilidades y fortalezas a ser testigo de esta vida nueva que solo viene de Él. Es el Señor quien continuamente me ha invitado a vivir una amistad en la comunidad, que ha sido camino de salvación y esperanza. Es el Señor quien continuamente me ha mostrado la tutoría como camino de escucha y sabiduría de los mayores y experimentar el regalo de compartirlo con los menores. Agradezco de corazón al Señor, a María nuestra Madre, a su Iglesia, a toda la comunidad y a mi familia por esta vida nueva, con las palabras del Apocalipsis: “Grandes y maravillosas son tus obras Señor, Dios Todopoderoso; justo y verdadero es tu proceder, ¡oh Rey de las naciones!…Porque solo tú eres santo” (Ap 15, 3).

Roberto Quiroga: “Sólo puedo dar gracias a Dios por este camino al que me ha llamado. Todo camino cristiano es respuesta a un llamado, pero no es una única respuesta, la respuesta se va repitiendo día a día, alimentado por la palabra, la amistad y la vida de oración. Esa respuesta va acompañada de un Dios que se revela, en los momentos de certeza o en los momentos de dudas que puedan surgir, o de los cambios que los demás o uno mismo vaya experimentando. Pero más allá de ellas, surge una profunda acción de gracias “cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho”(Sal 115, 3), porque ha sido Él quien ha hecho una obra en mí, quizá una obra invisible para los que me conocen y conviven conmigo, pero visible para mí, porque me renueva con su amor, me alienta en la dificultades, me hace experimentar todos los días que es un Dios de amor y de misericordia, me sostiene con su palabra, me da vida, aleja de mi la confusión, y me hace caminar en esperanza. “Cuando parece que voy a tropezar, tu misericordia Señor me sostiene” (Sal 93, 18). La acción de gracias también va dirigida a la comunidad de Oblatos de Manquehue, lugar donde he vivido mi vocación, a mi familia que ha vivido día a día este caminar apoyándome y acompañándome en la vida Manquehuina y a todas la personas con que me cruzado en estos 30 años en amistad y cercanía, todos juntos reflejan como en un espejo el rostro de Dios.”