LA CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

“Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Jn 11, 25)

La Conmemoración de los Fieles Difuntos nos recuerda que la vida no termina con la muerte y tiene lugar el día 2 de noviembre, complementando al Día de Todos los Santos. Se reza por todos los difuntos que duermen en la esperanza de la resurrección.

“La muerte física es un hecho natural ineludible. Nuestra propia experiencia directa nos muestra que el ciclo natural de la vida incluye necesariamente la muerte. En la concepción cristiana, este evento natural nos habla de otro tipo de vida sobrenatural donde no existe la muerte. La voluntad de Dios, del Señor de la vida, es que todos sus hijos e hijas participen en abundancia de su propia vida divina (cf Jn 10, 10); vida divina que el género humano perdió como consecuencia del pecado (cf Rm 5,12). Pero Dios no quiere, de ningún modo, que permanezcamos en esa muerte espiritual, y por eso Jesús, nuestro Salvador, tomando sobre sí mismo el pecado y la muerte, les ha hecho morir en su misterio pascual (cf Rm 8, 2).

Gracias pues al Amor del Padre y a esa victoria de Jesús (cf Jn 3, 16), la muerte física se ha convertido en un pasaje, en una puerta que nos conduce al encuentro con Dios (cf Ef 2, 4-7). Nuestro propio temor a la muerte y el dolor que nos sacude cuando muere alguien cercano a nosotros podemos superarlos mediante la fe en la resurrección (1 Tes 4, 13). Para nosotros los creyentes, nuestros muertos no están “definitivamente muertos”, sino “sólo difuntos”, es decir, “duermen el sueño de la paz” mientras esperan que sus cuerpos sean transformados por la resurrección (cf 1 Cor 15,14)”.

Fuente: Vatican News