LA GRUTA DE LA VIRGEN DEL COLEGIO SAN LORENZO

Belén Ruiz Clavijo (B92) nos cuenta: “al principio, era un espacio adherido a la iglesia, dentro de las rejas de protección, pero el Espíritu comenzó a hablar fuerte y nació la necesidad de darle sentido a la evangelización, en el contexto de las familias a las cuales educábamos. Se sacaron las rejas y se pusieron las imágenes de la Virgen y de san Lorenzo. La fe, devoción y sabiduría del pueblo comenzó a hacer presencia y a tomarse este espacio como lugar de oración, de intercesión y de encuentro con lo divino. Empezaron a aparecer velas, placas de agradecimiento y flores para agradecer la intervención de Dios en la vida de las familias. Hoy es una presencia de lo divino en medio del ruido, de la feria y del quehacer de la ciudad. La comunidad se acerca a la gruta, tanto para rezar desde que gane el equipo de futbol preferido, como por su familia y seres queridos. Hoy es un lugar privilegiado de encuentro en Cristo y su madre”.