MES DE MARÍA “…cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que os es tan querida”.

San Benito dice que “la obediencia es el primer grado de humildad, propia de quienes nada estiman más que Cristo” (RB 5, 2). Humildad que vemos primero en el mismo Cristo, quien obedeció al Padre por sobre su voluntad: “Padre, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 2, 42).También en María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra” (Lc 1, 38). Hágase según tu palabra, decirle sí a la Palabra, escucharla y dejar que actúe, escuchar la Palabra y cumplirla, escucharla y creerla, escuchar la Palabra y obedecerla. Obedecer la Palabra nos lleva a un cambio determinante en nuestra vida como le pasó a María, que se le destruyeron todos sus proyectos y tradiciones. Obedeciendo la Palabra dejamos de vivir bajo criterios humanos o tradiciones paganas para vivir guiados por el Espíritu, vivir con criterios espirituales, trascendentes, eternos.
De la Homilía Vísperas Generales (02/11/20).