“No solo de pan vive el hombre”

Durante unos cinco meses dos jóvenes ex alumnos del San Benito estuvieron viviendo en la comunidad Santa Escolástica, Downside. Nos comparten su experiencia. Tomás Hue (B18): “Partí a Downside luego de haber escuchado varias experiencias de otra gente, y esperando poder colaborar en la misión, conocer a los alumnos del colegio, los jóvenes de la Weave, formarme, y avanzar en mi vida de fe y vocación. Sin embargo, alcance a vivir solo una pequeñísima parte de la vida “normal” allá, y dos semanas después de que hayamos llegado, se declaró cuarentena obligatoria, se cerró el colegio, y sin darme cuenta, la experiencia había dado un giro tremendo.
Asumir y hacerme consciente de esta nueva realidad no fue fácil, porque venía lleno de ideas, y me costó darme cuenta de eso mismo, que eran solo ideas, pero no la realidad.
De ahí, los meses fueron mucho de vivir el día a día, porque no sabíamos que iba a pasar al día siguiente. Tuvimos que ser creativos en la misión, y también ser mucho más conscientes y atentos de la vida comunitaria, ya que pasábamos todo el día entre nosotros. Así de a poco fuimos dándole forma a un nuevo horario, que combinaba la oración, formación, recreación y trabajo a lo largo del día, y que me ayudó mucho a llevar la cuarentena.
Aunque todavía no podría hacer un resumen de la experiencia, mirando atrás no puedo decir que cumplió mis expectativas, porque estas eran muy ajustadas a lo que yo quería, pero creo que si se cumplieron los objetivos que yo tenía al partir, aunque por supuesto, no de la forma que yo esperaba. Dios me fue mostrando su plan para mí, su mano paternal, y su amor por mí.
Por lo mismo, al final de la experiencia me quedé con la lectura que dice, “Te humilló y te hizo pasar hambre, pero después te alimentó con el maná, que ni tu conocías ni habían conocido tus padres, para hacerte saber que no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios.” (Dt 8, 3)

Por su parte, Martin Rosselot (B18) nos comparte: “Decidí ir a UK principalmente porque había escuchado como otras personas habían ido y había sido una experiencia muy grande para ellos. Además quería ser parte de la misión que me motivaba mucho, tener una formación que me ayude a vivir mi vida y además viajar un poco. Si bien no ocurrió como me lo esperaba, cumplió mucho de lo que quería y fue claramente lo que necesitaba. Me quedo con el camino de humildad que Dios nos hace recorrer”.