Pascua padre Hugo Otaiza

“Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él”(Rm 6, 8)

Ayer 16 agosto falleció el padre Hugo Otaíza, sacerdote diocesano, quien fuera capellán del Colegio San Benito por 30 años, formando así parte importante de nuestra  historia. Este viernes 17 de agosto se realizará una misa en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús ubicada en Avenida El Bosque 822, Providencia. La misa de exequias se realizará el sábado 18 de agosto a las 12:00 horas y su funeral se realizará en el Cementerio Católico de Santiago a las 14:00 horas.

Junto a su trabajo en el CSB, fue párroco de varias comunidades, impulsando la Catequesis Especial, transmitiendo la palabra de Dios a los católicos con discapacidad auditiva, realizando misas en lenguaje de señas e impulsando el trabajo pastoral entre quienes tienen capacidades diferentes.

En una entrevista publicada en la Revista del Colegio San Benito en 2005 expresó: “Empecé a conocer la línea y la espiritualidad del Colegio que estaba muy verde en ese tiempo. Conocí el MAM y a los que en este momento son oblatos, eran muy jóvenes (…)  El colegio se ha ido desarrollando, con él, he ido conociendo al MAM trabajando apostólicamente. Lo que llamó mi atención, fue que los que ahora son oblatos fueron buscando una espiritualidad y se les presentó por Providencia de Dios una benedictina; y se fueron perfilando como oblatos relacionados con la espiritualidad benedictina”.

Continuaba diciendo que como sacerdote diocesano le costó comprenderla. “Es rica, fuerte y de mucha espiritualidad. Para mí san Benito era un santo entre otros, ahora es una persona concreta, con una vida: SAN BENITO, y esto es un descubrimiento muy grande porque yo, sin estar dentro del Movimiento, me ha  enriquecido espiritualmente de una manera  muy profunda, de mucha fuerza y de una expresión de entrega a Cristo para el favor de los demás. Y esto lo he visto traducido en el MAM, y no solamente en forma teórica, yo lo he visto en las personas”.

Con respecto a los alumnos, expresó: “lo que yo he observado es que Cristo, a través de la espiritualidad de san Benito, provoca personas con una fuerza cristiana de testimonio y de vida, con los altos y bajos que pueden ocurrir. Está saliendo una generación de jóvenes con compromiso religioso, tenemos laicos comprometidos que viven sus vidas desde la espiritualidad de san Benito y están construyendo comunidades”. Concluye diciendo “se ha perfilado como una fuerza espiritual transformando personas para la Iglesia.