Pascua Padre Patrick Barry OSB

+ Pascua Padre Patrick Barry OSB +
Monje, rector y Abad de Ampleforth.

El pasado domingo 21 de febrero murió el Padre Patrick Barry, Abad emérito de Ampleforth.
Para nosotros en el Movimiento Manquehue el P. Patrick fue una persona tremendamente importante.

Nuestro primer contacto con el P. Patrick fue durante una de las primeras visitas que José Manuel Eguiguren, Responsable del Movimiento, realizó a la Abadía de Ampleforth en el año 1984. El P. Patrick había sido recién electo por su comunidad para ser Abad ese año luego de haber sido Rector entre los años 1964-1980. Este primer encuentro fue en un pasillo del Colegio y ambos solamente se limitaron a saludarse con un breve ‘hello’. Desde esa vez, José Manuel comenzó a reunirse con él en todas sus visitas anuales, hasta que el P. Patrick visitó Chile por primera vez en 1987 lo que continuó durante toda la década de los 90’. José Manuel cuenta: “Desde el principio el P. Patrick me pareció una persona muy agradable, que sabía cómo escuchar y escuchaba a todos. Cuando hablaba, lo hacía con autoridad, elocuencia, profundidad y sabiduría. Sus palabras impactaban a las personas y no dejaban a nadie indiferente”.

Los miembros del Movimiento que lo conocieron, tanto oblatos como jóvenes, pudieron gozar de su amor por la historia monástica, los santos de la Tradición Benedictina Inglesa, el Cardenal Newman y la espiritualidad de la Iglesia. Su testimonio de fidelidad al oficio y oración personal, su sentido del humor, su amor por la liturgia, su disponibilidad, disposición a escuchar y el amor a la vida monástica causaron un enorme impacto en la vida de muchas personas en Manquehue que llegaron a conocerlo y a disfrutar de su amistad.

Durante su vida se caracterizó por dedicarse y difundir con mucha energía el arte de la caligrafía, ejercitó también el tallado en piedra y fue un gran profesor.

La contribución del Abad Patrick al desarrollo del Movimiento y su relación con Ampleforth ha sido inmensa. Bajo su tiempo como Abad creció una profunda afinidad y amistad espiritual entre Manquehue y Ampleforth, expresada y fomentada haciendo a los miembros del Movimiento inicialmente ‘Oblatos de Ampleforth’ y, posteriormente, confraters, es decir co-hermanos. Gracias a esta relación fuimos insertados en la familia benedictina y fue también el P. Patrick quien mandó a diseñar nuestro hábito como signo de esta incorporación alentándonos y orientándonos siempre que era necesario que desarrolláramos nuestro carisma benedictino.

El siempre alentó activamente la relación entre las dos comunidades enviando a algunos de sus monjes a Chile, invitando a los oblatos a Ampleforth, ofreciendo apoyo económico al colegio San Lorenzo y consejo siempre que era necesario.

El apoyo y consejo personal a miembros del Movimiento, y especialmente a José Manuel, durante todos estos años fue profundamente significativo. Por otra parte, el P. Patrick era capaz de reconocer en el Movimiento cosas que sus miembros tal no captaban. Manquehue era para él una expresión de lo que afirmaba el Concilio Vaticano II y la posterior enseñanza papal sobre el papel de los laicos en la Iglesia. De hecho, quizás su contribución más radical para nosotros fue su constante insistencia en que debíamos permanecer totalmente laicos, ya que temía que el Movimiento se clericalizara, pudiendo alterarse su original naturaleza laical. Este consejo ayudó a José Manuel y a Manquehue a entenderse a sí mismo a la luz de la doctrina conciliar.

Mirando con la perspectiva que nos da el tiempo podemos decir que el P. Patrick se convirtió en una parte muy importante de nuestra comunidad y que nos enseñó mucho. Era un gran contador de historias y todos disfrutaban escuchándolo, sobre todo los jóvenes. Luego de algún tiempo de haber dejado de ser Abad en el año 1997, comenzó a visitarnos y pasó varios meses con nosotros.
Sobre este tiempo José Manuel nos cuenta: “Fue en este momento que empezó a leer, hacer entrevistas y empezó a recopilar el material para “Un claustro en el mundo”, libro que cuenta la historia de nuestra fundación como Movimiento. Investigar, escribir, editar y publicar este libro fue un gran logro para alguien en sus ochenta y típico de su resolución y determinación. El P. Patrick era así: una vez que se decidía a hacer algo no había nada que lo detuviera”.

El P. Patrick nació el 6 de diciembre del año 1917 en Liverpool y murió el 21 de febrero de 2016 a la edad de 99 años y 81 de monje benedictino de Ampleforth.