PEREGRINACION A SANTA TERESA DE LOS ANDES

Cerca de setenta mil jóvenes participaron de la 26º Peregrinación a santa Teresa de los Andes, con el lema: “Vivir en Cristo el camino de la Misericordia. Fueron invitados a vivir la Misericordia y a participar en próximas elecciones municipales.

Los jóvenes del MAM participaron de manera significativa en la 8va estación, y nos cuentan que el trabajo previo fue arduo y de mucho compromiso, ya que esta vez, además, el clima era adverso.

Roberto Ávila, Tutoría CSB:  “Este año participamos nuevamente con una estación en la caminata de los Andes, ya es el cuarto año seguido que lo hacemos y es una experiencia fuerte para los que participan de esta actividad. Los alumnos que asisten a la estación deben partir el día antes y alojar en los Andes para estar en pié a las 6:00 Am, tocando las canciones en vivo con batería, guitarra eléctrica, bajo y un coro de lujo, que anima a los peregrinos.  Además, otro grupo de alumnos y alumnas  de los tres colegios, entregan las lecturas como “signo” de nuestra estación, ven que todo funcione y esté en orden para que las 80 mil personas que pasen por la estación tengan, aun que sea por unos breves momentos, conciencia de que peregrinan en una actividad de iglesia y que si están ahí es por que Cristo los ha llamado a peregrinar”.

El papa Francisco ha dicho que peregrinar también es rezar, y los que asisten rezan durante 27 kilómetros en medio del frío y este año también la lluvia, el cansancio y el entorno de las montañas en los andes. La estación tenía como lema este año “Vivir en Cristo saciando el hambre por la verdad” y este lema nos movió a compartir con los 80 mil peregrinos que Cristo es la verdad y la vida. ese fue nuestro gran lema interior. Me gustaría compartir también que pese a la dificultad de organizar andamios, materiales de construcción, contratación de camiones, buses, generador eléctrico, mandar a hacer poleras, reuniones en la vicaría, alojada fuera en el frío de los andes y alimentación de todos los 60 participantes de la estación, ésta es una actividad que vale la pena vivir. Al ver pasar a todos esos peregrinos uno puede captar, aun que sea en pequeño, la diversidad de nuestra iglesia y sentirse parte de ella ya que durante el día y desde las 3 Am, desfilan frente a nuestros ojos ancianos, jóvenes, niños, matrimonios, monjas, sacerdotes, militares, bomberos, carabineros y todo tipo de clase social y tribu urbana por un solo motivo: peregrinar hacia el santuario de Teresa de los Andes buscando encontrarse con Jesucristo”.

Jaime Adasme, CSA: “Este es el 4to año que participo en la estación de la peregrinación. Como nosotros estamos en la 8va estación, estamos justo en la bajada de la cuesta. Lo que más me gusta y motiva a participar en la estación es que es un servicio a la iglesia, gratuito y silencioso, al cual hay que entregarle mucho compromiso y trabajo, esta vez el clima era adverso y nos preparamos bastante antes, la genta estaba muy agradecida”.

Catalina Quiroga, CSA: “Es la primera vez que participaba en la estación. He participado muchas veces en la caminata, pero es la primera vez que veía la peregrinación desde este punto de vista. Desde la estación se puede dimensionar la participación y la envergadura del evento. El trabajo previo es clave y lo primordial, lo demás es dar ánimo ya que es el lugar de paso necesario para dar sentido y recordar elevar la mirada a Dios”.

Al igual que todos los años, peregrinó una numerosa participación de la delegación de Manquehue.

Andrés Cabello, Oblato MAM: “Ni la amenaza de lluvia, ni el cansancio, ni el frío,  fue un obstáculo para que miles de jóvenes provenientes de todos los rincones de nuestra diócesis y de distintas partes del país pudieran manifestar su fe en la 26 versión del la Peregrinación de los Andes, bajo el lema “Vivir en Cristo el camino de la Misericordia. Al igual que cada año nos hicimos presentes con una numerosa delegación de jóvenes, ex ax-alumnos y adultos de  los tres colegios.  El trayecto de 27 kilómetros estuvo animado por cantos, y distintos  stand,  que fueron animando el paso de los peregrinos. Es impresionante ver las distintas manifestaciones de fe de los jóvenes, quienes con la alegría y la espontaneidad propia de esta edad,  muestran la vitalidad de la Iglesia, a la vez son semillas de esperanza para el futuro, como  recalcó el vicario de los jóvenes Francisco Llanca. Todo concluyó con una multitudinaria misa oficiada por nuestro Cardenal, Ricardo Ezzati, quien llamó a los jóvenes a   construir la sociedad  y buscar el bien común, e hizo un mallado especial a no restarse de los comicios municipales del domingo próximo”.

Gigi Blummer, DCSA: “En Vísperas Generales dije a todo que iba a la Caminata. Como cercaba la fecha empecé a duda mi fuerza mental y estado físico….hasta que en laudes el día miércoles antes de la Peregrinación Dios me respondió en mi angustia “El Señor guarda a los peregrinos” (Salmo 145). ¿Cómo podía duda que mi peregrinación no fue parte del plan perfecto que Dios tenía por mí?

Siempre ha dicho que soy peregrina, extranjera, en búsqueda por la Tierra prometida. Estoy en camino, junto con mi comunidad, en la búsqueda de una patria, la patria celestial. Para participar en la Peregrinación de los Andes este año 2016, justo en el año de la Misericordia cuando nuestro Papa nos llama  a decir que “la peregrinación es un signo en el Año Santo, porque es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia. La vida es una peregrinación y el ser humano un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada” siento privilegiada que podido participar en esta caminata. Desde que llegue a Chile, como peregrina y extranjera hace 23 años, la Sta Teresita ha sido importante en mi vida. Juan Pablo II la llamó “la luz de Cristo y el faro luminoso que debe guiar a los chilenos” y ha visto esta luz en mi comunidad y en la Caminata. A pesar de mis años, a peregrinar llevando las intenciones de mi comunidad me permitió a vencer el cansancio y el dolor físico – y entregarme por Cristo y amor a la iglesia. A ver un Iglesia joven y animada me permite a entregarme cada vez más a mi vocación de ser oblata y seguir sembrando semillas del Evangelio con certeza que Dios está en todo, sobre todo y por todo.”

Cecilia Bernales CSL: “He ido muchas veces en mi vida a la Peregrinación de los Andes, a caminar y también como parte de la estación del MAM, pero a pesar de los años, esta experiencia es siempre nueva y renovadora. El desafío de llegar a la cruz cada año es nuevo, las intenciones por las cuales voy ofreciendo mi peregrinar también son nuevas, y cada año voy encontrándome con la Iglesia viva, con miles de personas, jóvenes y no tan jóvenes, que quieren vivir su fe, que están ahí también ofreciendo sus vidas al Señor. Y eso es algo que a pesar de los años no deja de impresionarme y conmoverme. Me vuelve agradecida de poder ser testigo de la fe de otros, que van alentando mi propia fe. Este año me quedé con 2 cosas, en primer lugar con la Misericordia del Padre, que fuimos meditando en cada una de la estaciones y cuyo punto culmine para mí fue el haber podido terminar la peregrinación recibiendo el sacramento de la reconciliación en el Santuario. En segundo lugar, con el poder de la oración que nos hablaba la primera lectura de la misa de ese día, que nos sostiene en la peregrinación de nuestra vida, tal como me sostuvo ese día en mi camino hasta la cruz. Por eso volví a mi casa llena de gratitud y alegría por poder haber participado una vez más de esta celebración de la fe.”