Retiro de Profesores I

Desde el año 2003, los colegios de Manquehue organizan anualmente retiros de profesores, gracias a los cuales ha renovado y fortalecido en muchos su búsqueda de Dios, su vida de fe y su vida comunitaria dentro de la espiritualidad manquehuina. Este año, el Retiro I de profesores se realizó en Talagante, bajo el lema “No temas que
yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre.Tú eres mío” (Is 43,1b), donde participaron más de 70 profesores de los tres Colegios.

M. Paz Gazmuri (B00), Comunicaciones CSB: “el Retiro I fue una gran experiencia de reflexión y de amistad. En estos días,  pude hacer un alto en mi rutina para vivir un momento de encuentro con Cristo;  en su palabra, en los testimonios y en los demás. Abrí el oído de mi corazón para escuchar lo que Dios tiene que decirme… lo que Él me quiere decir a mí ¡Hoy! Creo que no hubo ninguna instancia en la que el amor de Dios no se nos manifestara. Él estaba ahí, en medio de nosotros y eso se notaba. Volví feliz de ser parte de este plan perfecto de Dios, que me invita a mirar ese amor  y a descubrir que Él está en todo; que me llama a despertar y a volver a Él. “Talita Kum” que quiere decir: Muchacha, a ti te digo, levántate”  (Mc 5. 41)

Ivonne Hevia, Inspectora ciclo general vocacional CSL: “maravilloso. No hay otra palabra para definirlo. Fueron dos días de aprendizaje, de acercarme a Dios y de hacer comunidad con personas que habitualmente no lo hago. Me fascinaron los trabajos que se hicieron, sobre todo el cómo hacer oración con Dios. Aprendí a tener un contacto más cercano y motivador. Los salmos fueron una novedad para mí, ya que me di cuenta que sirven para cada momento, estado de ánimo y situación compleja de la vida.

Miguel Ángel Olea, profesor de Historia del CSA, nos cuenta:”el retiro fue una instancias profunda en la que la lectio divina jugo un rol preponderante que me permitió no sólo reflexionar, sino que se convirtió en una fuente inspiradora para mi espiritualidad a través de las ideas y experiencias que aparecieron en el  diálogo que se  dio con mis compañeros y compañeras en el grupo. Pero esta experiencia enriquecedora pudo “ponerse en forma” gracias al cariño y profesionalismo de quienes gestionaron el retiro, ya que se preocuparon de todos los detalles para que en cada actividad estuvieran dadas todas las condiciones para nos introdujéramos fluidamente en la lectio divina. Las instancias de reflexión fueron muy bien complementadas e intercaladas con otras (café ricos desayunes y almuerzo, convivencia) más terrenales de tal forma que no hubo espacio para el tedio o el cansancio. Esto  porque cada actividad reflexiva tenía la contraparte culinaria: cominos cosas exquisitas en todo momento y eso complementado con una ornamentación adecuada de buen gusto y también lleno de detalles que permitió ver el cariño y preocupación de quienes gestionaron el retiro. Este retiro no sólo me sirvió para acercarme más a Dios, sino que para compartir instancias espirituales y de recreación con compañeros y compañeros de trabajo a quienes conocía solo de nombre. En síntesis un retiro que cumplió su función espiritual y que se complemento con instancias de camaradería y recreativas que me permiten asegurar que es una actividad que recomiendo de todas maneras a quienes formamos parte de esta institución.