Retiro en la Decanía San José

La semana recién pasada se realizó un retiro de doce personas de la comunidad del colegio San Anselmo, en la Patagonia. En diez días vivieron en comunidad, a la luz de la Regla de San Benito y la espiritualidad manquehuina. Una invitación a ver de una manera renovada la misión de los colegios de Manquehue, y su rol dentro de ellos.

En la vida comunitaria, según la Regla de san Benito, pudieron descubrir cómo ésta es capaz de abrir los espacios para facilitar el encuentro con Dios y vivir una escuela de amor, donde pudieron conocer más profundamente los elementos centrales de la espiritualidad manquehuina, experimentando la oración personal, con herramientas para poder seguir desarrollándola en Santiago. Fue una oportunidad de crecer en la amistad entre todos los miembros, confirmando la consciencia de ser discípulo-misionero de Cristo. Bajo el lema: “Abre mis ojos y contemplaré las maravillas de tu ley (Sal 119, 18)”.

Nos comparten su testimonio:

Camila Figueroa (profesora CSA): De mi experiencia en San José, rescato,  dentro de muchas de las lecturas leídas, el Salmo 116 versículo 12.” ¿Cómo pagar a Yahvé todo el bien que me ha hecho? (Sal 116 ,12). Estoy y estaré  eternamente agradecida del actuar de Dios en mi vida, de mi encuentro con Él en sus manifestaciones diarias en San José, en la naturaleza, en las personas de la comunidad con quienes compartí y lo que me enseñó cada uno , en las conversaciones , en las lectios y especialmente del amor infinito de Dios” .

Cecilia Adriasola (B98): “Una experiencia asombrosa de la majestad de Dios manifestada en su naturaleza, la liturgia y el amor a la comunidad. Fue un gozo, una invitación a abrir los ojos y contemplar las maravillas de la voluntad de Dios. “Abre mis ojos y contemplaré las maravillas de tu ley (Sal 119, 18)”.

Javiera Moreno (Comunicaciones CSA):” “Abre mis ojos Señor y contemplaré las maravillas de tu ley” (Salmo 119,18). Mi experiencia en el puesto San Agustín fue, verdaderamente, un privilegio, una gran alegría.  Fue sobrecogedor ver con los ojos de Dios, la infinita perfección de su creación, sentir la paz y el amor en lo simple, en todo lo que nos rodea. Desperté a lo fundamental que es vivir el Hoy, confiando en el plan perfecto que Dios tiene para cada uno, apoyándome en la comunidad y buscando la oración constante para fortalecer mi camino de fe y vida.  Me quedé con un versículo: “y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” Rm 5, 5