Retiro en San José: “TENÉIS QUE NACER DE NUEVO” (Jn 3, 7)

El día 20 de octubre partieron rumbo a la Patagonia, todas las integrantes de la Comunidad Santa Teresa de Calcuta; Teresa Baudrand (B91), Soledad Maira, Carolina Friedman, Carolina Tocornal, Catalina Pérez, Bernardita Reyes, Loreto Avilés (B96) y Magdalena Besa (B96); acompañadas por la Consuelo Verdugo (B95), oblata. Bajo este lema, se fue dando paso a vivir el amor de Dios y sus manifestaciones en todo sentido. Magdalena Besa: “A través de la intensa vida comunitaria, el despertar al amor de Dios todos los días mediante sus manifestaciones de amor constantes.  Fue un regalo inmenso para la comunidad, la cual lleva más de siete años juntas haciendo lectio. Fue una renovación en la Palabra y el espíritu, un verdadero renacer desde Dios, un sentirnos profundamente amadas por Él, y la Decania de San José que nos acogió durante los seis días de nuestra estadía. Vivimos el retiro como un espacio privilegiado de oración y silencio propicio para el encuentro con Cristo, dentro de un espacio comunitario, en donde se experimentó una comunidad ordenada según los criterios benedictinos, inmersas en el maravilloso San José de Mallín grande”. Soledad Maira: “Mi estadía en San José, la puedo comparar a la imagen de un artesano enseñando a su aprendiz a esculpir la madera, o de un poeta enseñando a componer poesías. A lo largo de mi paso por San José, me sentí viviendo en Nazaret, en esa casa en donde José y María me iban guiando a encontrarme con Jesucristo. Viví una evolución maravillosa, un encuentro real con Cristo resucitado. De a poco, fui descubriendo cuales eran las sandalias que me tenía que sacar, “Quítate las sandalias que lo que pisas es suelo sagrado”; para descubrir quién era Yo, realmente una “Tierra Sagrada”. Descubrí, el gran amor que Cristo y Dios tienen en mí, que nada puede estar mal en mis dudas, preguntas y respuestas cuando las busco en mi interior. Descubrí la Palabra que está tan a la mano en la Escritura, la cual me da respuesta a las preguntas que tengo en mi interior. “Mucho tengo todavía que decirnos, pero ahora no podéis con ello” (Jn 16, 12).
Los tiempos de Dios son diferentes a los tiempos de uno”.