“Revolución del amor, revolución de Cristo”

El reciente jueves 23 se realizó el taller de Encargadas de grupos de Jóvenes, Francisca Berger (A09), Jefa Jóvenes Rama CSB, a cargo, nos cuenta: “El objetivo del taller fue iluminar la vida comunitaria que nos toca vivir hoy en nuestras casas y descubrir en ella un camino para responder a nuestra vocación.  Para esto nos metimos en el capítulo 72 de la Regla de San Benito, sobre el Celo Comunitario. Fuimos descubriendo que la comunidad es el camino que nos propone Jesús para seguirlo. Es ahí donde aprendemos a amar y descubrimos que el amor no es algo teórico, sino que se encarna en las personas y situaciones que me toca vivir hoy. Que cuesta, y muchas veces requiere de mí una decisión de entregar, de adaptarme y de no encerrarme en mí misma.

Ser comunidad es vivir una revolución del amor, la revolución de Cristo, con criterios que no son los del mundo: Bendecir, perdonar, ofrecer la otra mejilla, dar gratuitamente, trabajar por la paz. Y la vida familiar está llena de esas oportunidades para amar en lo chico, en lo cotidiano. La comunidad es una escuela de amor, que muchas veces se nos hace estrecha y saca a la luz toda nuestra debilidad y nuestra incapacidad. Sin embargo, el camino comunitario es un camino de Vida y de mucha alegría.  Porque a través de la comunidad vamos descubriendo el amor de Dios y así reconocemos nuestra verdad más profunda: la certeza de que soy amada y puedo amar”. Nos cuenta de su participación, Alessandra Madden (A15): “Ninguno de nosotros nace sabiendo amar, porque el amor abarca muchas cosas; es aprender a escuchar al otro, aprender a servir al otro, etc. Por eso existe esta escuela, para aprender a amar. “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones” (Rm 5,5) Entonces ese amor lo podemos dar ilimitadamente. La paciencia y el amor humano tienen un límite pero el amor de Dios no”.  Belén Comparini (A14): “Durante el taller me impresionó ver que a todas, aunque estuviéramos en situaciones distintas, nos pasaba lo mismo: queremos vivir la alegría que trae la vida comunitaria en nuestras casas y familias; pero nos topamos con nosotras mismas, con los otros, con los roces, etc. Y como respuesta a esto me quedo con algo que compartió una de las jóvenes a partir de una frase de Sta. Teresa de Liseaux:  No hay que ser rígida, dejar que todas aquellas cosas que me aprietan no sean motivo para quebrarse, sino que un impulso para “levantar vuelo al cielo”.