¡SEMANA SANTA, #CELEBRAMOSENLACASA!

M. Paz Gazmuri (B00), DSB: “Vivir una Semana Santa virtual, fue un desafío para nosotros, pero a pesar de ser algo súper atípico, Dios se hizo presente en nuestra casa,  y pudimos acompañarlo en su Pascua. Usamos el material del Movimiento para hacer actividades con toda la familia, y fueron instancias súper enriquecedoras para nosotros y los niños. El haber tenido además la oportunidad de escuchar la charla de José Manuel y de sumarse a las oraciones del Oficio Divino en la Capilla Virtual del MAM, fue una linda manera de hacer comunidad; estábamos todos separados, pero muy unidos en la Fe”.

Amalia Recabarren, DSB: “Vivir el Triduo Pascual este año quedará grabado en nuestro corazón por siempre. Fue volver la mirada a Cristo a través de la familia, la Iglesia y el Movimiento. En el claustro de nuestra casa de alguna manera recordamos lo que deben haber vivido las primeras comunidades cristianas. Nos sentimos parte de la iglesia adhiriendo de corazón al Santo Padre al participar de las ceremonias que Él encabezó.
Gracias a la tecnología pudimos vivir en comunidad junto a todos los integrantes del Movimiento, teniendo a Cristo en el centro, por lo que nunca nos sentimos solos”.

 

Jonathan Cartagena (L11) DSL: “Este año, la Semana Santa fue muy diferente, fue algo nuevo, fue algo impresionante. Poder vivenciar la fe que muchas personas tenemos, desde nuestra primera comunidad “LA FAMILIA” y poder vivirla a concho. Dentro del sector aledaño al colegio, se notó mucho esta ausencia del vía crucis que año a año lo hacemos junto con el barrio, pero la mayor gracia de este año, fue haber comenzado una Pascua de Resurrección con algo de lluvia, que harta falta nos hacía”.

 

Juana Vallejos, DSL: “Para mí ha sido muy impactante todo este tiempo, vivirlo separado de la comunidad (físicamente). Son muchos años que he estado presente, pero también he sido más consciente de la espiritualidad del MAM. De la presencia del Señor, de la necesidad de la comunidad,  de nuestra fragilidad  y por sobre todo del amor del Señor”.

 

Rosa Bustos, DSL: “Ha sido muy intensa, empezó con el lavado de pies, lo hicimos con mi hija, por primera vez, ya que nunca nos tocaba juntas, cada una lo hacía  por separado, cada una en su comunidad.  En la intimidad de la soledad me permitió hacer un examen de conciencia muy profundo y pase por todos los estados, me identifique con Pedro , Judas, con las hermanas de Lázaro, con Marta,  María  y también con el hijo pródigo que vuelve arrepentido a los brazos del Padre y en la alegría de la resurrección me sentí perdonada pero sobretodo amada por Dios. Feliz Pascua para todos”.

 

Jessica Tovar, DSL: “Muy profunda, ya que fue difícil no poder compartir físicamente; primero la llegada de Jesús a Jerusalén, luego la última cena, la Pasión y Resurrección. Generalmente siempre asisto a las misa y vía crucis correspondientes. Pero esta vez no. Está vez es necesario no hacerlo. Fueron días de reflexión, de mucha reflexión. Siento que este “stop” en nuestras vidas y mi vida, es para detenernos a mirar y mirarnos unos a otros. He pensado en la fortuna que tengo al poder celebrar Semana Santa con mi familia. Fabricamos nuestro ramo de Domingo de Ramos. (Generalmente gastábamos dinero en comprar para nosotros y algunos familiares) está vez no, hicimos nuestro ramo y lo pusimos en la puerta en señal de bienvenida de Jesús al pueblo de Jerusalén.  El día Jueves Santo vimos la misa de la Última Cena. Que ya nos prepara para luego el Viernes Santo a las tres de la tarde prender la vela de nuestro altar en conmemoración a la muerte de  Jesús. El día Sábado fue un día de mucho silencio, en familia. Quisimos hacer un paréntesis y hablar del amor profundo que Jesús nos tiene, al entregarse y dar la vida por cada uno de nosotros. Pero siempre con la esperanza de la vida eterna. El día domingo de Resurrección  prendí la vela de mi altar en honor a Jesús Resucitado. El milagro de la Resurrección y vida eterna”.

 

Sergio Pérez (L13) DSL: “Esta Semana Santa fue muy distinta a lo que estoy acostumbrado; los retiros, mucha gente reunida, actividades, Via Crucis, liturgias, acolitar son cosas que extrañé mucho. Pero fue impresionante despertar al camino interior que el Señor me estaba llamando, un Triduo que solo sucedió en el silencio de mi corazón y en el claustro de mi hogar. De igual manera me llegó mucho el oficio, especialmente, escuchar a la comunidad reunida, saber que en el silencio de Discord había mucha gente rezando, esa gente es mi comunidad”.

 

Alessandra  Botello (A15), DSA: “Estoy en Italia, de intercambio. Como para todos, mi Semana Santa fue muy distinta. Me tocó vivirla desde Italia, donde se habla otro idioma, donde estoy lejos de mi familia y aunque las celebraciones de Pascua sean las mismas, todo se hace un poco más ajeno y extraño, como difícil de reconocer. Pero a pesar de todo esto, gracias a la tecnología y a todas las personas que trabajaron en esto, encontré un pequeño lugar de refugio, un lugar seguro y reconocible. Participar del Oficio y de los retiros de JJM fue realmente un regalo y un poco, un ancla, que me ayudó a mantenerme firme en querer vivir esta SS. Pude realmente experimentar el “unidos en la oración”, que muchas veces uso sin tomarle el peso. Estos días sentada en mi pieza sola frente a un computador, verdaderamente sentí que estaba unida en la oración a todos los que participaban del oficio al igual que yo, aunque aparentemente estaba sola frente a un computador y creo que fue por lejos lo más potente de mi experiencia. Por otro lado, el que estemos todos encerrados no sé por qué me hizo pensar/reflexionar en las primeras comunidades cristianas, me los imaginé encerrados por miedo a que los mataran, pero de todas formas celebrando la Pascua del Señor, solo con lo esencial y con los núcleos más cercanos. Quizás, a pesar de todo, fue un regalo de Dios haber vivido esta SS así, un regalo para hacerme volver a lo esencial, para volver a mi familia y sobre todo para volver a encontrarme íntimamente con Él. “Vengan a mí y pongan atención, escúchenme y vivirán” (Is. 55, 3)

 

Agustín López (B16), DSB: “Fue una Semana Santa especial. Pese a todas las dificultades que se presentaron por el coronavirus logre tener muy buenos momentos de oración, especialmente durante el Oficio Divino. Lo que me llego de esta semana: “Cristo, verdadera estabilidad”.

 

Fernando Zubía (A14), DSA: “Con la Ruta del Grupo Scout Hombres CSA a pesar de vivir una Semana Santa a la distancia pudimos hacer comunidad a través de la oración personal y en la Palabra del Señor. Especialmente importante fueron las actividades dictadas por Jóvenes Manquehue en las mañanas del Viernes y Sábado Santos para enfocar todo el día, tanto en la Cruz como en la Vigilia Pascual. Todo esto acompañado por una vida familiar intensa y mirando a Cristo Jesús”.

 

Ignacia Valdés, DSA: “Esta Semana Santa fue especial. Si nosotros como papás no hacíamos nada concreto para vivir esta semana, nadie lo haría por nosotros. En ese sentido, decidimos con mi marido ponernos las pilas y pensar en cosas sencillas para vivir estos días. Partimos el Domingo de Ramos, haciendo el ramo para la entrada de la casa, que luego pusimos a la entrada de nuestra casa. El día Jueves Santo, pusimos una mesa sencilla, hicimos pan y conversamos en torno a un fuego afuera. Preparamos, qué es lo que queríamos decirles ese día: hablamos del servicio , a propósito de el lavatorio de pies de Jesús a sus apóstoles, y de la Eucaristía, pensando especialmente en la Clara que este año hará, si Dios quiere, su Primera comunión. Luego nos sentamos a la mesa, leyendo la lectura de ese día.

El día Viernes Santo, pintamos el Via Crucis, y luego cuando ya anocheció, salimos a la calle pegarlo en árboles, a leer cada estación, según quien la había pintado. Fue muy bonito porque los niños tuvieron mucho protagonismo en esto. El día Sábado Santo, nos dedicamos a hacer canastitos con motivos religiosos y de la naturaleza, para luego el domingo de madrugada, celebrar la Resurrección del Señor. Leímos la lectura de San Juan todos juntos en la cama, vimos la imagen de Juan y Pedro, conversando un poco de ella y comimos chocolate. Más tarde, pusimos la santa misa del Papa, que voluntariamente se fueron sumando. Fue una experiencia muy enriquecedora, tranquilla y profunda, y muy importante para nosotros como papás, porque realmente dependía de nosotros el cómo viviéramos esto como familia”.