Tutoría en pandemia, Roberto Ávila

“La vida nace en medio de la dificultad, ella tiene la fuerza de Dios para crecer”

Roberto Ávila M, oblato de Manquehue, director de Tutoría del CSL, fue alumno del Colegio y trabajó muchos años como ex alumno en Tutoría. Regresó el año 2021 luego de estar 10 años en Tutoría del Colegio San Benito.

¿Como ha sido el trabajo de Tutoría en el San Lorenzo, bajo esta nueva realidad?

La tutoría en tiempo de pandemia ha sido difícil, considerando que, nuestro proyecto educativo no es online y tampoco tutoría es algo extracurricular, y hoy hemos tenido que luchar con estas dos realidades. Estas barreras me han hecho pensar en cómo llegar a los alumnos y cómo mantener un equipo de trabajo centrado en la evangelización. Cómo hacer que nuestras actividades sean significativas para los alumnos y les llegue esta Palabra que a nosotros nos ha cambiado la vida.

Creo que lo primero ha sido aferrarse y volver al Evangelio y saber que “todo está bien”, confiar en esto, tener fe, creer en Dios. Otra cosa nueva a lo que nos hemos enfrentado es tener esta doble visión de las cosas, “presencial” y “Online”. Y con cada ida a cuarentena y salida a fase 2 hemos tenido que ir ingeniándolas para poder hacer nuestro trabajo y hacer comunidad.

Muy importante, en formato online, fue activar la reunión diaria de trabajo, en donde nos reunimos para poder ver el avance de las actividades, poder vernos como amigos y no perder contacto, poder conversar de alguna película y también temas más profundos.

La Lectio diaria en formato zoom fue un soporte a todo lo que hacemos, a esta se han unido también los ex alumnos más jóvenes y también en algunas oportunidades nuestro decano.

En lo que hemos podido hacer presencial, destaco el haber echado a andar los grupos Scout de hombres y mujeres, pero especialmente las mujeres que nos ha llenado de alegría ver a las niñas gritando y juntándose con sus jefas, muchas de ellas ex alumnas de CSA.

También pudimos partir con las tutorías, los grupos de peregrinos y con la formación de servicio con su escuela. Pero esto duró un mes y volvimos a lo Online. Debo confesar que esta cuarentena ha sido más corta pero más dura, porque yo soy “nuevo” en el colegio y tengo un encargo que me encanta y que me hace profundamente feliz, y me he visto con mucha dificultad y frenado para realizarlo, es como si me hubieran regalado un Ferrari y no lo puedo sacar a andar y sólo puedo mirarlo.

¿Cuáles han sido los mayores desafíos? ¿Como los han enfrentado?

El equipo de tutoría se ha visto muy exigido por la pandemia, y ha sido un aprendizaje mirarlos, escucharlos, verlos motivados, preocupados de sus niños y jóvenes, ver cómo han llegado ex alumnas y ex alumnos, tenemos una en la Patagonia por 4 meses, es impresionante ver todos los brotes en medio de todo este tiempo tan adverso, así es la vida, nace en medio de la dificultad porque tiene la fuerza de Dios para crecer.

En mi casa, ha sido muy distinto a la cuarentena pasada, yo tengo nuevo trabajo y los niños han tenido clases que son en distintos horarios, por lo que no nos hemos visto mucho, ya que no nos topamos para los almuerzos y no los veo hasta la noche aun que estamos en la misma casa todo el día, ha sido más ordenado en las rutinas, con clases, reuniones y todo eso, pero más desordenado en tema espiritual especialmente con el tema de la oración y la Lectio.

¿Qué beneficios ha tenido tu trabajo en pandemia?

Creo que siempre la desinstalación es un beneficio, si a la pandemia le sumo el cambio de colegio y el cambio de responsabilidad y si a eso le sumo todos los cambios de fase, creo que ha sido un tiempo de crecimiento y de madurar. Estoy feliz de todo este tiempo. He tenido momentos muy difíciles en estos últimos dos años, pero me quedo con el mismo pensamiento de la tutoría, el Señor me ha regalado ver los brotes, aunque pequeños, de un trabajo en el que yo no he plantado ni regado, hay muchas historias, personas, niños y cuentos detrás de todo esto, yo me fui del colegio hace ya 10 años y ahora vuelvo y veo la maravilla de su acción en medio del San Lorenzo, yo fui alumno y tiene una carga emocional muy grande. Siento que vuelvo a mi casa, con mi familia, con mis amigos, caras conocidas y también caras nuevas y se me regala una nueva oportunidad para poder devolver algo de lo que a mí me entregaron. “Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre” (cf Hb 13, 8), pasen los años de pandemia que pasen, Él no cambia.