DECANÍA SAN JOSÉ: “VOLVER A LA PUREZA DE LA VOCACIÓN A LA COMUNIDAD. DESCUBRIR A DIOS PRESENTE”

Desde la Casa Santa Hilda, Isabel Ortúzar (B92), oblata.

¿Cómo ha sido este semestre en  Santa Hilda?

Este semestre al igual que los primeros semestres de años anteriores comenzó en verano bastante luz, alpargatas sin calcetín, el invernadero funcionando, las gallinas cacareando, dando aviso de los huevos que van poniendo, los animales paseándose y unas flores, rosas – anemonas, muy generosas que nos acompañan hasta pasado la Semana Santa; en este caminar pasamos de unos verdes a un amarillo, naranjo, rojo y café, a un sol que aparece rapidito, que nos alumbra desde las montañas, a unos días como hoy en donde cae la nieve, que con su blanco  me recuerda la pureza de toda la creación que se ha vestido de blanco para alabar y dar gloria a su Creador.

El ejercicio de mirar para atrás, en mi caso, me es muy bueno, ya que me hace descubrir a Dios presente, delicado y amoroso que nos ha acompañado; en este caso es descubrir a ese, Mi Dios que nos acompaña a la Rosa, la Javi y a mí.

¿Cómo se ha vivido sin escolares ni formandas?

Al igual que el semestre pasado no tuvimos formandas, pero esta vez tampoco hubo visitas ni retiros que hacer… esto nos volvió a un viaje al interior para habitar y mirar en nuestro interior a Dios, quien nos conoce y quien desde ese conocernos y amarnos, nos volvió a hacer comunidad entre las tres, la Rosa, la Javi y yo.

¿Cómo fue este viaje al interior?

Este habitar fue desde el exterior para llegar al interior, en marzo sin jóvenes ni visitas vimos una muy buna oportunidad para hacer algunos trabajos en la casa y es así como nos pusimos a trabajar junto al maestro Jaime en la aislación de la casa, es impresionante como Dios nos volvía a encontrar con el maestro Jaime y junto a él con su familia, el habitar nos ha llevado ser costureras, gasfíter, carpinteras, jardineras, cocineras, expertas en motores…

En eso estábamos cuando nos llenamos de alegría por la oblación de la Rosa, la Consuelo y la María José, un paso que nos ha hecho ver la vocación como un llamado particular, pero en este caso que llena de alegría a la comunidad.

Este caminar hacia el interior nos ha hecho volver a la pureza de la vocación a la comunidad, sin distractores ni adornos, en ocasiones difícil ya que no sabemos cómo vivir sin impulsos externos y esto ha sido un aprendizaje que nos ha hecho ver que la novedad no viene por la gente o las visitas que recibimos , si no que la novedad viene por dejarnos renovar y amar por la Palabra, una palabra que hace morada en nuestro interior, que se hace oración, que se hace amor, perdón, amistad, acción de gracias… que se hace Cristo.

¿Alguna lectura que puedas compartir con nosotros?

Hay una lectura del libro de las Crónicas que ha sido importante este semestre, “Ahora, … dad la mano a Yahvé, venid a su santuario, que él ha santificado para siempre; servid a Yahvé, nuestro Dios” 2 Cro 30 8.

Gracias Señor por la comunidad de oblatos y la decania que nos has regalado, porque nos regalas el ser testigo de la sed de Dios de la comunidad y su anhelo de santidad.

Gracias Señor por donarte y hacernos ver que tu amor es para que vivamos en él, que no necesita ser ganado, sino que necesita ser recibido con humildad, sin haber hecho nada para merecerlo.

Gracias Señor por limpiarnos la vocación, por quitarnos los adornos que nos distraen del hecho que la vocación proviene de ti y es para que vuelva a ti.

Gracias Señor por enseñarnos a amar, todavía muy precariamente, pero nos vas encaminando a lo que es el AMOR.

Gracias Señor por regalarnos la posibilidad de comulgar y desde esa comunión hacernos vivir el misterio de tu muerte y sobre todo de tu resurrección.