Regla San Benito 22 agosto, 2018

Regla de San Benito 113

  • Capítulo LXV, 1- 10

EL PROPÓSITO DEL MONASTERIO

(1) Ocurre con bastante frecuencia que por el nombramiento del prepósito se originan graves escándalos en los monasterios; (2) porque los hay que, hinchados por el maligno espíritu de la soberbia y considerando que son unos segundos abades, arrogándose un poder tiránico, fomentan escándalos y provocan discordias en las comunidades, (3) especialmente en aquellos lugares donde el prepósito es instalado por el mismo obispo y por los mismos abades que instalan al abad. (4) Es fácil advertir cuán absurdo sea esto, pues desde el primer momento de la instalación se le da motivo de ensoberbecerse, (5) porque sus pensamientos le sugieren que está exento de la potestad de su abad, (6) ya que le dicen: «Tú también has sido investido por los mismos que invistieron al abad». (7) De ahí surgen envidias, contiendas, calumnias, celos, discordias, desórdenes; (8) y mientras el abad y el prepósito sostienen pareceres opuestos, no sólo han de peligrar forzosamente sus propias almas con tal discordia, (9) sino también los que les están sometidos, adulando a una u otra parte, van hacia la perdición. (10) La culpa de estos males recae en primer lugar sobre aquellos que se hicieron responsables de semejante desorden.


 

1 Mt  18  7;  1  Co  10  31-33;  Rm  14  16-19

2 1  Co  1  10-13;  Flp  2 1;  Pr  6  16-19

5 Mc  9  33-37;  Mc  2  8;  1  P  5  8

6 Pr  14  30;  Sb  2  24;  1  P  5  5-7

7 2  Co  12  20;  Ga  5  19-21;   Mc  15  10

9 1  S  18  6-9;  Si  10  1-3

11 Si  10  1-3