Regla San Benito 24 agosto, 2019

Regla de San Benito 115

  • Capítulo LXVI, 1-7

LOS PORTEROS DEL MONASTERIO

(1) Póngase a la puerta del monasterio un anciano discreto, que sepa recibir recados y darlos, y cuya madurez no le permita estar ocioso. (2) Este portero ha de tener la celda junto a la puerta, para que los que lleguen encuentren siempre a punto quien les responda. (3) Y así que alguien llame o un pobre clame, conteste Deo gratias o Benedic, (4) y con toda la delicadeza del temor de Dios y el fervor de la caridad cumpla prontamente el encargo. (5) Si el portero necesita ayuda, asígnenle un hermano más joven. (6) El monasterio, si es posible, debe establecerse de tal manera que tenga todas las cosas necesarias, esto es, agua, molino, horno, huerta y los diversos oficios se ejerzan dentro del recinto del monasterio, (7) para que los monjes no tengan necesidad de andar por fuera, pues en modo alguno conviene a sus almas. (8) Y queremos que esta Regla se lea con frecuencia en comunidad, para que ningún hermano pueda alegar que la ignora.


 

1  1  Tm  5  13;  St  3  2

2 Ct  5  2-6;  Is  50  2

3 St  2  8;  Mt  25  40-43

4 Lc  10  29

5 Dt  1  9-15

6 Jn  7  37b;  Mt  6  11;  Hch  4  32-35

7 Is  33  16;  Mt  5  13