Regla San Benito 29 marzo, 2020

Regla de San Benito 89

Capítulo XLVIII, 10-21

EL TRABAJO MANUAL DE CADA DÍA

(10) Desde el primero de octubre hasta el principio de Cuaresma, se dedicarán a la lectura hasta el final de la hora segunda. (11) A la hora segunda se celebrará tercia, y hasta la hora de nona trabajarán todos en la tarea que se les asigne. (12) A la primera señal de la hora nona dejará cada uno su quehacer, y estarán a punto para cuando suene la segunda señal. (13) Después de comer se dedicarán  a  sus lecturas o a los salmos. (14) Los días de Cuaresma desde el amanecer hasta finalizar la hora tercera, se dedicarán a sus lecturas, y hasta el final de la hora décima trabajarán en lo que se les mande. (15) En esos días de Cuaresma recibirán todos un volumen de la Biblia*, que han  de  leer por  orden y enteramente; (16) estos volúmenes se entregarán al principio de la Cuaresma. (17) Sobre todo, se designe a uno o dos ancianos que recorran el monasterio durante las horas en que los hermanos se dedican a leer, (18) y vean si acaso hay algún hermanos llevado de la acedía*, que pasa el rato sin hacer nada o hablando y no se aplica a la lectura, y no sólo no es de provecho para sí mismo, sino que además estorba a los otros. (19) Si se sorprendiere a alguien en esto –Dios no lo permita–  se  le  reprenderá  una y dos veces; (20) si no se enmendare, se le someterá a la corrección que es de regla, de manera que los demás escarmienten. (21) Ningún hermano se reúna con otro a horas indebidas.


10 2 P 1 19

11 Gn 1 28

12 Lc 12 35-40

15 Lc 4 16-22; 2 Tm 3 14-17; Tt 1 9

18 2 Tm 2 14-23; 2 Ts 3 10-12

19 Tt 2 15

* Bibliotheca –el vocablo que usa san Benito en el texto

original latino– puede significar «biblioteca» o «depósito

de libros» y «Biblia», es decir, la colección de

volúmenes que constituyen la «biblioteca» que es la

Sagrada Escritura. Los comentaristas de la Regla de san

Benito, cada vez en mayor número y por muchas

razones, prefieren hoy esta última acepción.

* El original latino dice frater acediosus. El vocablo

castellano «acedía», que en sentido figurado significa

«desabrimiento» –palabra que, también en sentido

figurado, sirve para indicar «disgusto» y «desazón

interior»–, no traduce más que uno de los muchos

componentes de uno de los vicios capitales descritos

por los maestros del monacato antiguo. La akedía (en

griego) o acedía (en latín) viene a ser una complicada

mezcla de tristeza, disgusto, fastidio, pereza,

somnolencia, angustia, inestabilidad, desánimo y

todavía otros ingredientes por el estilo. Era –y sigue

siendo– uno de los enemigos más formidables del monje.

20 1 Tm 5 20