CUNCUNA ESPINUDA

Durante los meses de verano, los bosques nativos – principalmente de ñire y lenga – se ven afectados por una plaga que ha ido aumentando en los últimos años, es la “fase larva del insecto Ormiscodes amphimone Fabricius (Saturniidae).  Esta larva es conocida como “cuncuna espinuda” y en su fase adulto es una polilla o mariposa nocturna”.[1] El principal daño que produce es la defoliación de los árboles, causando la caída y muerte de las hojas que, aunque no mata al árbol, si le genera una menor entrada de carbono, lo que, a largo plazo, podría terminar con su vida. El doctor Alex Fajardo, científico residente del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) explicó que “Hasta ahora las defoliaciones masivas no matan el árbol, el cual es capaz de formar nuevamente hojas el año siguiente.  Sin embargo, las posibles respuestas de los árboles a defoliaciones más intensas y más frecuentes son inciertas. Se desconoce, por ejemplo, cuántas defoliaciones severas puede resistir un árbol antes de morir, o cómo la edad o tamaño del árbol o su hábito foliar (siempreverde, deciduo) afectan las respuestas a la defoliación. Tampoco están claros los mecanismos fisiológicos involucrados en las respuestas a la defoliación masiva.  Una de las hipótesis más plausibles es que los árboles movilizan sus reservas de carbono para reponer el tejido foliar perdido por efecto de los herbívoros[2].

La presencia de la cuncuna espinuda cambia completamente el aspecto de árbol, dando la impresión de que se ha secado o muerto. Esto afecta directamente al turismo, puesto que el paisaje aisenino -tan famoso por sus bosques verdes en verano y de tonalidades naranjas en otoño- adquiere tonalidades grises, perdiendo así su belleza natural. Por otra parte, la incertidumbre ante los efectos que podría causar la defoliación severa y continua constituye una grave alerta ante la pérdida de los bosques nativos.

Combatir esta plaga es hace complicado pues “…no existen productos químicos para el control de este insecto, por lo que el SAG ha realizado en algunas zonas afectadas ensayos pilotos liberando enemigos naturales nativos para potenciar el control biológico[3].

Si bien la cuncuna no es peligrosa para la salud, tocarla produce una sensación de “picada”, debido a los pelos que posee, pudiendo además generar alergias.

 

 

 

 

[1] http://www.ciep.cl/noticias/111/orugas-atacan-bosques-de-lenga

[2] Op. Cit.

[3] http://www.eldivisadero.cl/redac-45951