La Isla de los Muertos

San José de Mallín Grande, está ubicado en la ribera sur del Lago General Carrera, en un territorio que años antes fue ocupado por la Compañía Explotadora del Baker. En otro terreno, viajando más hacia el sur, en un lugar que también perteneció a la misma empresa ganadera, en las cercanías de Caleta Tortel, allí donde el Río Baker desemboca en el Océano Pacífico, existe una isla que esconde un pasado misterioso: la Isla de los Muertos.

La historia ha borrado datos de lo que ahí ocurrió hace ya más de un siglo atrás, y sólo quedan como vestigios algunos datos recopilados y los testimonios de pobladores que nos ayudan a saber qué fue lo que realmente ocurrió en ese lugar. Sin embargo, ahí también están, como testigos silenciosos, las más de 30 tumbas que señalan que esa isla, en algún momento, fue utilizada como cementerio.

¿Que fue exactamente lo que pasó en la Isla de los Muertos?

Cuenta William Norris, administrador de la entonces Compañía Explotadora del Baker en una carta escrita a su tío, que en el momento en que él arribó a Bajo Pisagua (lugar en que la Compañía tenía sus principales instalaciones en la misma desembocadura del Baker) en 1906 para desempeñar sus funciones, muchos de los trabajadores de la empresa se estaban muriendo. Los cadáveres fueron enterrados en la ya mencionada isla, en frente de Bajo Pisagua.

Varias teorías envuelven las causas de muerte de los empleados de esa Compañía, quienes eran chilotes, contratados para extraer ciprés en la temporada que iba desde septiembre-octubre del año anterior, para regresar a sus hogares en marzo-abril de 1906. Cuando Norris llegó en junio, los trabajadores seguían ahí y el barco que debió haberlos llevado de vuelta en la fecha indicada aún no había llegado. Una de las teorías plantea que los hombres murieron de hambre, producto de la escasez de comida -calculada como tope hasta mayo-. Tampoco nadie se atrevía a ir a buscar los animales y alimentos al lugar donde los mantenía la Compañía en esa fecha, por miedo a que el barco apareciera y los dejara abandonados ahí. Norris piensa que los trabajadores murieron de escorbuto, originado por la falta de comida.

Otra teoría de la causa de muerte de los empleados es la que plantea que habrían comido harina contaminada que dejó en ese lugar, algunos años antes, la comisión encargada de investigar los límites con Argentina.

Hoy en día, la versión más extendida es que la muerte de esos hombres fue producto de un envenenamiento provocado intencionalmente por los dueños de la Compañía, para no pagarles los sueldos ni devolverlos a la Isla de Chiloé. Hay algunos argumentos que señalan que esta última versión no sería real, ya que se sabe que el barco que debía llevar a los chilotes de vuelta se habría hundido al salir de Punta Arenas y que la empresa habría contratado un segundo barco desde Talcahuano, el cual no pudo salir hacia Bajo Pisagua ya que debió tomar rumbo hacia el puerto de Valparaíso para socorrer a los damnificados del terremoto de agosto de ese año. Otro enigma son las cruces de la isla, que demuestran que los difuntos fueron enterrados dignamente, lo que desmentiría el envenenamiento.

El misterio de la Isla de los Muertos y qué fue lo que ocurrió ahí con los trabajadores de la Compañía Explotadora del Baker ese invierno de 1906, sigue siendo un enigma no resuelto.

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

Danka Ivanoff Wellmann, “Caleta Tortel y su Isla de los Muertos”. Ediciones Cruz del Sur de la Trapananda, Diciembre 2000.