PASO LAS LLAVES

Antiguamente, no había caminos que conectaran las localidades de Mallín Grande y Fachinal, lo que hacía una verdadera hazaña llevar animales desde Puerto Guadal hasta Chile Chico por la ribera sur del Lago General Carrera. Para trasladar el ganado, las posibilidades eran por vía lacustre -a través de algún barco que transportara los animales surcando el Lago General Carrera- o utilizando el “Paso de la Leona” hacia el sur, cruzando un valle que hacía posible el tránsito entre el Pueblo Nuevo de Cochrane y Chile Chico. Había una tercera posibilidad que era viajando hacia el norte hasta Puerto Río Ibañez o hacia el sur por el Valle Chacabuco, pero en ambas alternativas era necesario desplazarse por territorio argentino para luego retornar a nuestro país.

Pero si algo ha enseñado la historia de los pioneros de Aysén, es que “difícil” no es igual a “imposible”. Una cuarta alternativa -utilizada por pocos- era el Paso las Llaves, una huella casi imperceptible entre los escarpados farellones cortados a pique. Se dice que unos bandidos, escapando de la justicia desde Argentina y guiados por su peón Juan Cayún, descubrieron el Paso de las Llaves[1], una pequeña senda que bordeaba el lago y por la cual era necesario pasar por un farellón muy peligroso por el que los viajeros circulaban por la cumbre de una alta montaña, que iba paralela a un enorme acantilado. En muchas ocasiones este camino estaba cubierto “con un manto de nubes que hacía imposible transitar por allí. Cuando algún poblador debía programar un viaje y pasar por el sector, y requería información, preguntaba -¿Cómo está el paso?- si la cumbre estaba nublada, recibía como respuesta –Está con llave- (…) aludiendo de esta forma a la cerradura de una puerta[2]”. Eso hacía entender que el paso se hallaba intransitable y lo que originó que el camino sea bautizado como “El Paso de las Llaves”, nombre que conserva el sector hasta el día de hoy.

Algunos valientes cruzaron con sus pilcheros el Paso las Llaves, intentando llegar hasta Chile Chico y Argentina en busca de provisiones, usando todo su valor y destreza para no caer -ellos o sus animales- por los acantilados, algo que varios no lograron.

Solo hasta el año 1991 en que fue terminado el tramo de la Carretera Austral que conecta Fachinal y Mallín Grande se hizo posible transitar por la costa meridional del General carrera por un camino abierto entre las rocas.

 

 

 

 

 

 

[1] Elías, Felix. Acuarelas de Baker, 1997, p.55.

[2] José Barattini Vidal, “Fragmentos de la Historia de Aysén”, 2013, página 44.