Retiro de la comunidad San Agustín

Entre el domingo 21 de octubre y el viernes 26, 7 mujeres de la comunidad San Agustín (de Hipona), de la Decanía San Benito, tuvieron un retiro en San José. Ellas fueron acompañadas por las oblatas Francisca Polanco y Consuelo Verdugo y se quedaron en el Puesto San Agustín. Tuvieron un retiro como comunidad, que describieron como “una inmersa manifestación del amor de Dios”: la oración, las visitas a las casas de formación, la vida comunitaria, el trabajo e incluso el clima que les tocó, hizo que todas puedan dar testimonio de que “Dios ha sido grande con nosotras”. Llegaron renovadas, y muy felices de la experiencia vivida.

Una de ellas, Paula Destuet, nos dejó su testimonio:

“La experiencia fue súper impresionante, primero por la manifestación de Dios en la naturaleza, como poder despertarse todas las mañanas con el rayo de sol en la cara, solo me queda dar gracias; la conexión con Dios a través de la naturaleza ha sido fuerte.

Gracias a las espiritualidades pudimos profundizar en nuestra historia, en la pasión juvenil, en lo primero que nos conquistó.  Mirar en lo que estamos cada una, con sus cruces, con sus alegrías, con problemas grandes o chicos; y con todo eso, nos hemos encontrado con Dios. Ha sido una experiencia de encuentro, hemos aprendido en los trabajos y nos hemos matado de la risa sacando maleza en el invernadero de Santa Hilda: nos hemos encontrado con Dios a través de la alegría.

Uno en San José vive de manera transversal el encuentro con Dios gracias a la Liturgia de las Horas: los salmos, que coinciden con el momento del día en que estamos viviendo, van marcando los tiempos y nos vuelven al centro. Ha sido súper enriquecedor volver la mirada a Dios y corregir nuestra mirada. Esto fue lo que nos ha llegado cien por ciento: tomar este amor infinito de Dios para que corrijamos la mirada de lo que nos toca vivir. Tuvimos una espiritualidad de la oración, de detenerse y mirar para arriba, para pedir y agradecer, detener la mirada en el amor y que éste traspase nuestra vida.”

Fue tan grande su testimonio de alegría y encuentro con Dios que les escribieran una décima:

Brindo por esta comunidad
porque el Espíritu en ellas cabe
cuando escucharon la Palabra
Ellas viven de la amistad
mujeres que en santidad
han llegado a este confín
buscando vida sin fin.
Y en esta noche de luna
yo brindo por cada una
comunidad San Agustín.