RETIROS SEMANA SANTA

Como todos los años, la Decanía San José acogió a diferentes grupos que vinieron a celebra con nosotros las fiestas pascuales. Uno de los primeros en llegar fu el abad Richard Yeo, quien presidió las celebraciones del Triduo. Santa Hilda recibió a cuatro alumnas de IV° medio de los colegios de Manquehue: : Dominga Aguado del Colegio San Benito y a Isidora Eben, María José Larenas y Florencia Ardizzoni del Colegio  San Anselmo; mientras que San Beda acogió a Juan Pablo Aller (A12) y Nicolás Bordon (A14), ambos exalumnos que trabajan en el Colegio San Anselmo. Por otro lado, en el Puesto San Agustín se desarrolló un retiro de la rama de mujeres de Jóvenes Manquehue, donde participaron tres ex alumnas de CSA, 4 de CSB y 2 de CSL, acompañadas por Alejandra Valle, Macarena García, Javiera Lubascher y Elizabeth Osorio.

Algunos volvieron a Santiago ayer lunes 22 de abril, y los demás lo harán mañana miércoles 24.

 

Juan Pablo Aller (A12): Me tocó vivir por primera vez un Domingo de Ramos fuera del colegio San Anselmo. Estuve encargado de hacer los ramos para las personas que no tenían. Nos acompañó un tercio de Mallín, es decir, alrededor de 8 personas. El padre llegó tarde a la Celebración de la Palabra que iniciaba la procesión, así que nos tocó hacernos cargo, dar la comunión y bendecir los ramos. Estos detalles hicieron de este día algo más especial de lo que era, y junto al burro fuimos cantando y anunciando la llegada de Cristo al pueblo. Una comunidad que se mostraba motivada con lo que iba a pasar en los próximos días.

 

Antonia Irigoin (B16): Desde hace muy poco tiempo que me hace sentido el sacramento de la confesión. Antes no sabía, o no había asimilado que es el momento en el que me reconcilio con el Cristo que llevo en el corazón. Esta ha sido la segunda confesión en la que realmente me he sentido conmovida por el tierno amor que Cristo me tiene. Me asombra su infinita misericordia, porque su perdón es eterno. Al reconciliarme con él, reconozco que soy amada, soy su hija, preciosa a sus ojos, y a quien le tiene un plan perfecto de amor. Mi vida cobra sentido, es una historia de amor y perdón infinito, donde el pecado no es un error, sino que es el momento en el que Cristo tiene la oportunidad de sanarme y salvarme con su amor. Todas estas palabras no las podría pensar ni decir si no fuera por su perdón, que me entrega paz y me permite verme a mi misma con otros ojos. No solo es reconciliarme con él, sino también conmigo. Me siento digna para recibir su perdón, porque siempre puedo volver a él.

 

Nicolás Bordon (A14): Vivir el Vía Crucis en Mallín Grande fue una experiencia inolvidable. Una instancia muy fuerte de comunidad, oración y fe. Llegaron todos los niños de la escuela, a los cuales les teníamos varios disfraces para poder representar las diferentes escenas. Llegaron más personas de las que esperábamos, como, por ejemplo, la señora María Soto, que no pensamos que llegaría dado lo lejos que vive, pero ahí estaba, luego de caminar y hacer dedo. A mí me tocó representar a Jesús, y el hecho de caminar cargando la cruz me motivó a pensar en todo lo que estaba viviendo y a rezar, tanto personalmente como junto a toda la comunidad.

 

María Jose Larenas (IV° CSA): Las charlas que tuvimos durante la Semana Santa me encantaron, pude entender mucho más lo que se esta viviendo y me sirvieron para prepararme e involucrarme en todo lo que se ha vivido y lo que queda por vivir. También disfruté mucho el hecho de que todos los que participaron de las charlas estaban interesados y no había interrupciones que entorpecieran, lo que hacía que todo fluyera y se entendieran los mensajes de los que daban las charlas.