En qué consiste

San José busca ser una Escuela del Servicio Divino capaz de dar formación y evangelizar a todos los que se relacionan con ella. es decir, intenta ser un lugar que entregue herramientas que permitan vivir en profundidad el sacramento del bautismo a quienes se integren a la vida de las casas. “La formación que se entrega en San José está basada en el conocimiento experiencial. Todos los aspectos que involucra se vuelven para los jóvenes realidades concretas que experimentan personalmente mientras están aquí. Esto significa que llegan a poder decir con san Juan: «Lo que existía desde el principio, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca de la Palabra de vida» (cf. 1 Jn 1, 1)”[1].

La principal experiencia que entrega San José es un retiro por 4 meses a jóvenes universitarios, basado en los pilares del Movimiento -Lectio Divina, Oficio Divino, Trabajo y Vida Comunitaria- y organizado según la Regla de San Benito.

Nuestro propósito es ayudar a la gente que viene para que tengan un encuentro personal con Jesucristo, que está vivo, resucitado y presente en la vida de cada persona. La manera en que pueden hacer esto es vivir la espiritualidad del Movimiento, algo de lo que la mayoría (pero no necesariamente todos) tiene experiencia antes de su llegada. Esta es la razón de por qué la Lectio Divina en conjunto es nuestra principal actividad del día y la hacemos dos veces, en distintas modalidades y en diferentes horarios. Dios realmente les habla a nuestros jóvenes y ellos adquieren una fuerte conciencia de Su presencia en sus vidas.

Asimismo, la vida comunitaria según la Regla de San Benito es clave. Los jóvenes a menudo experimentan cambios significativos en su forma de pensar. Evolucionan de un pensamiento centrado en sí mismo a una mayor apertura de corazón y mente. Se comienzan a cuestionar más y más ‘¿qué es lo que necesita la comunidad?’ Este cambio es prácticamente imposible si no se apoya en la fe. La vida comunitaria es muy intensa y con frecuencia conlleva bastantes problemas y, en ocasiones, discusiones que obligan a la corrección fraterna y reconciliación, de manera que podamos vivir lo que dice san Benito: «No tener doblez de corazón. No dar paz fingida. No abandonar la caridad».

La Liturgia de las Horas construye la comunidad. Al esforzarnos para llegar juntos a ser una sola voz, nos unimos a toda la Iglesia y vivimos el misterio pascual, ofreciendo con Cristo un sacrificio de alabanza.

El trabajo manual lleva a los jóvenes a descubrir que son co-creadores con Dios. Se torna importante no el tipo de trabajo que realizan, sino la dignidad de lo que están haciendo como seres humanos. Colaboran en la tarea de obtener el sustento de la comunidad a través del trabajo en el campo.

La acogida es vital para cada persona. Requiere que se tome mucho tiempo para escuchar a cada uno, saber su historia personal, ayudarlo en su escucha y su respuesta a Dios, quien le está hablando.

No es necesario ser un miembro del Movimiento para participar en esta experiencia”.[2]

 

HORARIO

06:00 levantada

06:30 Laudes

07:00 desayuno

07:45 escrutada

08:30 aseo

09:15 espiritualidad

11:00 lectura

12:00 lectio

13:00 Intermedia

13:15 almuerzo

14:30 trabajo

18:30 duchas

19:15 Vísperas

19:45 comida

20:30 recreación

21:30 Completas

 

[1] Barry, Patrick OSB, “Un Claustro en el mundo”,  p. 461

[2] Op. Cit. Pp. 256-257