Ven 4 meses

A continuación les dejamos algunos testimonios de jóvenes que han vivido la experiencia de formación por cuatro meses en San José:

  • “Yo creo que un joven debería ir a San José porque romper la rutina y hacer algo diferente a lo que se espera que uno haga es fundamental en esta etapa de la vida. Yo siempre he vivido rodeada de planes y cosas que hay que ir logrando, y haber decidido irme, con lo difícil que fue, hizo que me diera cuenta que puedo ser lo que yo quiera ser y que la felicidad no se construye sobre la base de lo que los otros esperan, sino sobre las decisiones que tomamos solos. Además, el poder vivir una experiencia tan fuerte de vida comunitaria y de encuentro con el amor de Dios es un regalo y una oportunidad inmensurables, que realmente me cambiaron la vida.”

 

  • “De las cosas que más recuerdo de San José son, por un lado, el silencio interior que logre alejado de las preocupaciones de Santiago y que me ayudó mucho para dejar entrar a Dios en mi día a día, y por otro lado, el claustro que hace el horario allá, y que va marcando el día a través del oficio y que me hizo consciente de cómo Dios me iba acompañando en mis quehaceres.
    Ya de vuelta en Santiago las cosas que más rescaté fue el haber agarrado la costumbre de orar, lo que me permite tener a Dios presente en mí día a día e ir estrellando contra Él las cosas que me van pasando. También rescaté mucho conocer un lugar de mi país que no conocía con tanta profundidad, y que tienen una cultura y una realidad muy diferente a la que yo vivía en mi vida, y que el haberla conocido me ayuda mucho a entender el rol que tengo (tanto dentro de la iglesia, como dentro de la sociedad) para con mi país, y especialmente los que viven más aislado y cuya realidad no vemos en las noticias. La experiencia San José es recomendable para todos ya que es una experiencia que involucra muchos aspectos de la vida de cada uno. Por lo mismo lo mismo la recomiendo a todos aquellos quienes quieran salir de su zona de confort y estén dispuestos a vivir la comunidad”.

 

  • “Es difícil explicar en pocas palabras lo que realmente significó lo vivido en San José, es una experiencia mucho más profunda que aprender a vivir la espiritualidad del Movimiento. Fue una lección de todos los aspectos de la vida, tanto oración, el trabajo y la comunidad. Fue increíblemente formativo en cuento a conocer el sentido real de lo que es la dependencia de Dios y de tu comunidad. Independiente del camino que haya optado en mi vida, el sentido de trabajar, rezar y compartir en comunidad sin duda es distinto luego de vivir esos meses allá”.

 

  • “Mi paso por San Jose me ayudo a ver lo plena que es la vida cuando se vive desde la fe en Cristo”.

 

  • “La oración, la vida en comunidad y el trabajo, fueron desde el comienzo de la experiencia puntos de encuentro muy fuerte con Cristo. No fue fácil renunciar a mi propia voluntad, pero encontré vida en la obediencia y buscando hacer la voluntad de Dios”.

 

  • “Además de todos los increíbles recuerdos de momentos, paisajes y de la amistad que se forjó entre nostras, San José fue una escuela. Aprendimos a construir haciendo el invernadero, a ser dueñas de casa, a hacer rosarios y artesanías, a cultivar una huerta. Nos prepararon para ser miembros activos de la Iglesia, y nos ayudaron a tomar conciencia de la importante misión que tenemos ahí. Pero sobre todo, pudimos experimentar que somos del Señor, y que realmente vale la pena jugársela por ponerlo a El como centro de nuestras vidas”.