Trabajo / Apostolado

La iglesia ha nacido con este fin: propagar el reino de Cristo en toda la tierra para gloria de Dios Padre, y hacer así a todos los hombres partícipes de la redención salvadora y por medio de ellos ordenar realmente todo el universo hacia Cristo.

Como todos los fieles, los laicos están encargados por Dios del apostolado en virtud del bautismo y de la confirmación y por eso tienen la obligación y gozan del derecho, individualmente o agrupados en asociaciones, de trabajar para que el mensaje divino de salvación sea conocido y recibido por todos los hombres y en toda la tierra.

Para el Movimiento el apostolado no es un agregado opcional de la vida espiritual sino una necesidad, al mismo tiempo, un deber como dice San Pablo: “predicar el evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el evangelio!” (1 Co 9, 16).

La oración y la meditación de la Palabra de Dios en comunidad van haciendo que la persona descubra su propia identidad y la vocación de amor que lo impulsa a salir de si mismo y trabajar para Dios.

En la Rama Adultos existen variadas formas de apostolados tales como trabajos institucionales en los colegios y actividades puntuales de servicio (visitas a hogares, misiones, Hospedería Santa Francisca Romana, Bazar San Lorenzo y otros apostolados propios de cada decanía.