LECTIO DE LA SEMANA

Jueves 7 de julio

Motivación

“…Proclamad que el Reino de los Cielos está cerca”. Hoy el Evangelio  nos llama a cada uno de nosotros a  vivir  el Reino de Dios, a proclamar que está cerca. A  no  aferrarnos a  nuestras seguridades, si no que a  poner como prioridad buscar y proclamar el Reino de Dios.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 10, 7-15

Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca.  Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios.  Gratis lo recibisteis; dadlo gratis.  No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. “En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis.  Al entrar en la casa, saludadla.  Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies.  Yo os aseguro:  el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad.

Preguntas:

¿Qué me dice hoy esta lectura?

¿En qué  me siento llamado  proclamar el Reino de Dios?¿Qué necesito para proclamar la Palabra de Dios?

¿Qué cosas me impiden proclamarlo?


Viernes 8 de julio

Motivación

El Evangelio de hoy nos hace un llamado a estar atentos en medio del mundo que nos toca vivir, a atrevernos a  en las contradicciones, en las dificultades   a dar testimonio de nuestra fe, confiando en que el Espíritu Santo nos auxilia. 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 10, 16-23

«Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas.  Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas;  y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles.  Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento.  Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. «Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán.  Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. «Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre.

Preguntas

¿En qué circunstancias me he sentido como “ovejas en medio de lobos”?

¿Cómo he reaccionado?¿He escuchado la Palabra de Dios en esos momentos?

¿Tengo clara la diferencia entre prudencia y cobardía?

¿Confío en la acción del Espíritu Santo en esos momentos? ¿Cómo podría ir confiando más?

 


Sábado 9 de Julio

Motivación:

El Evangelio de hoy nos llama a  mostrar la acción del Señor en nuestra vida, a no  dejar llevarnos por el temor y a tener fe en que nada puede dañarnos pues el Señor está con cada uno de nosotros.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 10, 24-33

«No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo.  Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos! «No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. «Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre.  En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.  No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. «Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos;  pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.

Preguntas:

¿Qué me dice esta Palabra hoy a mí?

¿Dónde me cuesta dar testimonio de Jesús?

¿Cómo puedo fortalecer mi fe?

 


Domingo 10 de julio   

Motivación

Así el evangelio de este domingo el Señor nos llama a meditar sobre el mandamiento principal de la Ley de Dios, con el ejemplo de la Parábola del Buen Samaritano.

Dios nos pide que lo amemos en primer lugar, y este amor debe ir acompañado del amor a nuestro prójimo, porque amando a nuestros hermanos amamos al Señor mismo  Jesús nos muestra que no hay límites en el amor al prójimo, no sólo al que está lejano sino también al que está más “próximo”, más cerca de cada uno de nosotros, que muchas veces es el que menos vemos. 

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 10, 25-37:  

Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?»  Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. »  Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás.»  Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto.  Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo.  De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo.  Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión;  y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.  Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: ‘Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.’ ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?»  Él dijo: «El que practicó la misericordia con él. » Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.»

Preguntas:

¿Qué me dice hoy el Evangelio?

¿Cómo es mi actitud frente a la necesidad o el dolor  de los demás?

¿Qué excusas  tengo  o qué me sobrepasan mis propias necesidades?

¿Qué cosas concretas puedo hacer para desarrollar mi amor a los demás?