Actividades de Verano 2022

CHELENKO

Después de dos años en que no se habían podido realizar las misiones Chelenko, el Puesto san Agustín recibió a un grupo de 11 ex alumnos de los colegios de Manquehue a cargo de Tomás Hüe (B19), quienes desde el 14 al 24 de enero recorrieron Mallín Grande, Guadal y algunas casas alrededor del monasterio de San José.  Consuelo Ingunza (A15): “Pues viva es la palabra de Dios y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y medulas; y discierne sentimientos, y pensamientos del corazón” (Hb 4, 12). Todo cambia en la perspectiva de vivir en el Resucitado, fueron días donde pude ver a Dios muy fuertemente en la misión casa a casa, en el monasterio de San José, porque es ahí donde vivo en la realidad, en la realidad de Dios y de la gente que me rodea. Descubro en los Chelenko que soy feliz con la sencillez, desinstalándome, conociendo otras culturas. Fue en la oración, tanto en la lectio como el Oficio, donde pude rellenarme de energía y amor para vivir plenamente esos días experimentando la palabra viva y eficaz que Dios me entrega”.

 

MISIÓN PORTSMOUTH

Durante el mes de enero Francisca Berger (A09) y James Rudge viajaron a Portsmouth Abbey School donde estuvieron participando de la vida diaria del Colegio y del monasterio. ”Nuestra misión estaba enfocada principalmente en apoyar la vida espiritual del colegio y los grupos de lectio. Fue un tiempo para crecer en amistad con la comunidad de monjes y rezar con ellos; conocer a los profesores, alumnos y todos los que forman parte de la comunidad. Ir a Portsmouth fue un gran regalo. Nos impactó la acogida de todos los que viven en el colegio y el cariño que tienen a Manquehue. Conocer a los alumnos, monjes y profesores nos hizo reconocer que compartimos una misma búsqueda y sed de Dios. Además, para nosotros, fue una oportunidad para hacer comunidad, para profundizar en nuestra vocación, rezar juntos y, desde esa comunidad, anunciar la Buena Noticia de la que somos testigos: el amor incondicional de Dios por cada uno de nosotros”, nos cuenta Francisca.