Semana Santa en Santa Escolástica, DOWNSIDE

La comunidad Santa Escolástica en Downside celebró la Semana Santa junto a la comunidad de promesados y algunas otras visitas, quienes llegaron a participar activamente del Triduo Pascual.

Cristóbal Valdés, oblato de Manquehue, nos cuenta “A partir del Martes Santo comenzaron a llegar a Downside los promesados. A ellos se sumaron el padre Leo Maidlow Davis OSB desde Buckfast, Josué Morales desde México (Josué, fue monje de Downside por varios años. Luego estuvo en Manquehue y actualmente vive en Guadalajara trabajando en un colegio internacional)  y, desde Irlanda, José Manuel Izquierdo (B14) y Benjamín Becker. Nuestros días se organizaron en torno a las grandes liturgias que ocurrieron en la Iglesia de la Abadía y en las que servimos como acólitos, lectores y en otros servicios, colaborando codo a codo con los agentes pastorales de la parroquia, en esta primera Semana Santa sin la comunidad monástica en Downside. Durante el Triduo, además, trasladamos nuestro Oficio Divino a la iglesia parroquial para abrirlo a la comunidad local y lideramos el Vía Crucis por los jardines del monasterio. Aparte de las charlas necesarias para introducirnos en la liturgia, tuvimos una emocionante convivencia de Jueves Santo, con lavado de pies, y un alegre ágape pascual después de la Vigilia junto a algunos invitados adicionales. La casa llena nos exigió organizarnos con turnos de semaneros, aseo y otros quehaceres que contribuyeron a la experiencia de profunda oración y amistad que vivimos durante el Triduo. Tuvimos también días primaverales en los que el sol, la luna llena, los pájaros y la creación entera también nos anunciaba que en verdad resucitó el Señor”.

 


 

José Manuel Izquierdo (B14): “Desde que llegamos logramos percibir una sensación de hogar. La bienvenida fue como si llegaras a la casa de tus parientes lejanos, esos que siempre te juntabas cuando chico pero que de grande dejaste de ver, el cariño y amor se mantiene igual.

La emoción del encuentro fue gratificante y nos hizo olvidar todos los problemas o inquietudes que manteníamos en Dublín en esos momentos. Fue una experiencia que definitivamente nos devolvió la fe, el hecho de aprender, comprender y servir en esta semana, nos quitó esta ceguera del individualismo y nos entregó la mejor respuesta, que la colectividad lo es todo en este mundo. Jesús nos entregó un mensaje muy vivo el cual hoy más que nunca debe ser leído por todos. Entregar amor en todas las cosas, esto nos lleva a una mejor vida como personas y eso no solamente lo logré vivir, sino que lo logré practicar en comunidad que es aún más importante.

Al darme el tiempo de escuchar la Palabra de Dios mediante la lectio, pude identificar los puntos en los cuales estaba más alejado de la colectividad y me di cuenta que son exactamente los defectos que me hacen pensar, cada día, si soy mejor persona o no. Entrega amor y recibirás amor, es simple…

Me queda decir que, en este retiro, además de entender la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, también entendí el sentido de mantenerse agradecido de las cosas que nos pasan en el día a día. Tenemos que dar gracias, gracias por nuestras amistades, familias, actividades, vida, y sobre todo gracias por tener la oportunidad de ver la creación desde otro punto de vista, desde la sabiduría y perfección. Nada es al azar, no existe la suerte, es vida solamente.

Cabe destacar que la acogida de parte del MAM es y seguirá siendo perfecta. No encuentro grietas en un recibimiento más completo como el que los oblatos, Cristóbal, Rodrigo y Vicente, nos dieron esos 5 días. La paciencia, generosidad fue absoluta y las risas nunca faltaron. Me despido diciendo que cada actividad que el MAM me regala es una lección de vida que siempre se mantiene conmigo, me hace crecer como persona y como cristiano. Gracias por la amistad y gracias por la fe”.

 


 

Benjamín Becker J. “Creo que esta fue una experiencia que cuesta mucho relatar con palabras y con la razón. Desde el punto de vista espiritual, lo que vivimos como comunidad durante estos días va más allá del entendimiento y así es como debe ser.

Esta fue una instancia de recibir, internalizar y dejarse guiar por la intuición e intentar aplicar todo esto de aquí en adelante en nuestra vida diaria. En este sentido, no se puede pasar por alto la tremenda recepción que tuvo el MAM con nosotros, esto aportó directamente a que toda la comunidad pudiera vivir la Semana Santa a concho.