SEMANA SANTA

Luego de dos años sin poder reunirnos presencialmente para la celebración de Semana Santa, este 2022 la comunidad de Manquehue pudo volver a hacerlo. Las celebraciones de misas y liturgias se realizaron en el Colegio San Benito y las jornadas de oración en el Colegio San Anselmo. Congregando a niños, jóvenes y adultos pudimos vivir junto a Jesús en el misterio central de nuestra fe.
El día jueves, con la misa de la Cena del Señor y la posterior adoración al Santísimo, vivimos junto al Señor el lavatorio de pies, la celebración de la última cena y lo acompañamos en el huerto de los olivos.

Las jornadas de reflexión estuvieron a cargo del padre Enrique Contreras OSB, quien realizó el Viernes y Sábado Santo una exposición sobre nuestra confesión de fe: Murió, fue sepultado y resucitó. La charla se basó en el mosaico más antiguo de Venecia, ubicado en la Basílica de Santa María Asunta en la isla de Torcello, Venecia. En este mosaico se refleja la profunda lectura y lectio de las Escrituras que realizaron los artistas en el siglo XI, quienes nos ayudan a entender los diversos signos y gestos que tiene para con nosotros Jesús, el misterio y amor de la grandeza del Señor.

 

“Volver a vivir la Semana Santa en presencialidad, rezar como comunidad, asistir a las liturgias y a los retiros fue un verdadero regalo. El retiro del padre Enrique, quien mediante una aproximación desde el arte, nos fue introduciendo en el misterio del nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Cristo, me hizo revivir desde una óptica totalmente diferente, renovada y llena de vida el núcleo de mi fe”. Benjamín Compte (B00).


 

“Fue una maravilla haber participado de las actividades del Movimiento. Comencé el jueves un poco desenchufado, ido, con mucho peso de la contingencia nacional, mundial y personal. Pero a medida que fui avanzando en la semana el Señor me fue sacando de mi mundo, de mis miedos, de mi pequeñez. El viernes en Laudes y luego en el retiro, comencé a darme cuenta que no estaba solo, que era parte de una comunidad, que me quiere, que nos acompañamos. Luego del retiro del sábado quedé con una alegría en mi corazón, feliz de ser parte del Movimiento, aprendí mucho con las charlas tan didácticas, profundas pero livianas a la vez, los trabajos personales, la puesta en común en los grupos, el Vía Crucis con tantos papás participando. Agradezco mucho a todos los que trabajaron para que resultara todo tan lindo, y en especial a Jesucristo Resucitado que me quiere tanto”. Diego Johnson, promesado DSA.


 

El Viernes Santo, acompañando a la Virgen María en profundo silencio y recogimiento en la Pasión del Señor, adoramos esa cruz doliente y gloriosa “dulce leño dulces clavos, más dulce peso sostiene…” para luego en la tarde cada colegio realizar el tradicional Vía Crucis, con las estaciones a cargo de jóvenes, profesores y apoderados.

 

“Termino muy agradecida de esta Semana Santa ya que todo estaba muy pensado para que viviéramos estos días juntos como familia. ¡Lo echamos de menos después de 2 años! La caminata al cerro y el vía crucis fueron sin duda experiencias inolvidables para mis niños, quienes quedaron felices, emocionados y llenos de preguntas e inquietudes” Carolina Fleischmann (B05).


 

El sábado en la noche, en la solemne Vigilia Pascual, esta oscuridad y silencio se reviste de fuego, luz y agua. Con el canto del Gloria junto al coro de los ángeles y el aleluya triunfal de la resurrección del Señor, podemos proclamar llenos de gozo y alegría que ¡Jesucristo, ha resucitado!


Me quedo con la alegría y euforia que causa la resurrección de Jesús en mi vida y en la de los demás, que vi muy reflejado en la Vigilia Pascual. Haber estado por 40 días en estado de recogimiento hace que ahora quiera alabar a Dios con mucha fuerza y, como mis palabras se quedan cortas ante su grandeza, solo puedo decir felizmente ALELUYA, el Señor ha resucitado. Ramón Gimeno
(A17).


 

El mejor regalo para nuestra comunidad ha sido poder celebrar este Triduo Pascual de manera presencial. ¡Que alegría poder acompañar a Jesús en su última cena, luego el Vía Crucis con la luna llena de testigo, para terminar cantando todos juntos el aleluya en la Vigilia Pascual! Cada una de estas celebraciones litúrgicas, llenas de símbolos y de la palabra de Dios, nos ayudan a abrir nuestro corazón y poder escuchar este mensaje novedoso, ¡que es el centro de nuestra fe! ¡Si! ¡Cristo ha resucitado! ¡Con su muerte ha vencido a la muerte, y quiere para nosotros esa Vida nueva! ¡Ese es el motivo de nuestra alegría! ¡Verdaderamente Cristo ha resucitado! El nos acompaña cada día, y aunque las preocupaciones siguen siendo las mismas, todo se ve diferente, ya no estamos solos, el Resucitado está con nosotros! Dominga Mujica, Promesada DSA.