“SER COMO UN ÁRBOL AUN HABIÉNDOSE IDO LEJOS”

El sábado 12 de marzo, Solemnidad de San Gregorio Magno, se celebró en la abadía de Downside una eucaristía de acción de gracias que marcó la partida de la comunidad monástica desde este lugar a una ubicación temporal en terrenos de la abadía de Buckfast. En su homilía, el abad Nicholas recordó que hay que estar dispuestos a dejar absolutamente todo para seguir al Señor y que precisamente eso es lo que los monjes están haciendo al dar este paso: dejar atrás todo lo que les impide vivir la vocación a la que el Señor los llama como monjes de San Gregorio.

El padre Leo Maidlow Davis OSB nos cuenta: “Los monjes de Downside han hecho algo poco común que ninguno de nosotros imaginó al hacer nuestros votos monásticos muchos años atrás. Estamos cambiando el monasterio de lugar. Luego de un largo periodo de discernimiento y preparación, finalmente dejamos nuestro antiguo hogar el día de san Gregorio Magno, nuestro patrono. No es la primera vez que esto ocurre en la historia de nuestra comunidad. En 1793 dejamos nuestro hogar en Douai, Francia, al ser expulsados por las fuerzas de la Revolución, y en 1814 nos trasladamos a Downside, luego de la muerte de Sir Edward Smythe, quien nos había acogido muy generosamente durante su vida. Ahora nos encontramos en el recinto de Buckfast Abbey en Southgate, abadía benedictina inglesa que nos ha provisto muy generosamente de un refugio temporal hasta que podamos discernir lo que el Señor disponga de nosotros. Estamos llamados a escuchar, como por primera vez, las palabras de Dios a Abraham cuando ya tenía 75 años: “Vete de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande” (Gn 12, 1-2).

La mayoría de nosotros estamos avanzados de edad con las excepciones del prior Anselm y el Abad John. Tal vez como Abraham y Saray sentimos la esterilidad del hombre viejo que no tiene hijos. Recordamos cuán frecuentemente Dios escoge las situaciones más desesperanzadoras, como el momento propicio para mostrar el poder de su amor, al crear nueva vida de una forma en que hombres y mujeres nunca previeron. Y Él puede hacerlo, incluso cuando nos reímos de la idea de que pueda producir tales maravillas en nosotros (Gn 17, 16; 18;12). Sentimos la distancia que nos separa de la comunidad Sta. Escolástica que sigue radicada en Downside, pero mantenemos un contacto fluido. Cuando los monjes vuelvan a decir las misas en la parroquia de San Benito en Stratford-on-the-Fosse, podrán gozar de la hospitalidad de Santa Escolástica”.