VIGILIA PENTECOSTÉS

El sábado 4 de junio, en el Colegio San Anselmo, celebramos, como Movimiento, la Vigilia de Pentecostés. Con esta celebración recibimos la gracia de hacernos conscientes que, el Espíritu Santo que nos entrega Jesús, nos guía, aconseja y acompaña en nuestro día a día.

La Eucaristía, presidida por el padre Rodrigo Aguirre, fue una acción de dar gracias a Dios por los 45 años del Movimiento, tomando consciencia de la obra que el Espíritu Santo ha hecho en la comunidad. Fue un espacio para hacer oración, dejando que el Espíritu que habita en cada uno inunde y guíe.

Luego de la Eucaristía se compartió un ágape donde alegremente la comunidad se reunió.

Patricia Jara, promesada y rectora CSL: “Solo puedo decir que una vez más el Espíritu Santo se hace presente de una manera misteriosa, “el viento sopla donde quiere y oyes su rumor, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va” (Jn 3, 8). Lo que, de una manera quizá casual, es una invitación sencilla que sin pensarlo, ni  intencionarlo para quién la hizo, se trasformó en una tremenda manifestación del Espíritu, que significó una inyección a la vida familiar. Hace ya mucho tiempo que no compartía una misa con mis hijas… algo que hicimos durante tanto tiempo, pero que luego, con el tiempo se fue extinguiendo. Ese día sucedió de una forma especial, sin tensiones, sin cuestionamientos, con alegría, solo por el querer compartir juntos ese momento especial. “He aquí que yo les infundiré el espíritu y revivirán” (Ez 37, 5). Y así sucedió. Pudimos revivir la gracia del estar en oración, escuchando con el corazón lo que el Señor nos quiere decir … a la manera de cada uno; reviviendo el regalo de volver a compartir una Palabra, un gesto de agradecimiento, un versículo, un abrazo de paz. Poder sentir la alegría de la acción del Espíritu que “hace brotar ríos de agua viva”, cuando a veces crees que el pozo se está secando. Salí y también puedo decir que “salimos” con el corazón lleno de gozo y agradecimiento, con la certeza de que El Señor se manifiesta y hace las cosas mejor de la que podemos pedir o pensar: Sopla Señor, sopla fuerte, envuélveme con tu brisa y en tu espíritu renuévame, hazme libre en tu sonrisa.