Luz Pereira Lyon

A Chile Chico, y en general a toda la región, no solo llegaron mujeres de origen campesino buscando una oportunidad en la vida, también llegaron otras mujeres, de distinta condición social, que solas o acompañando a sus maridos emprendieron una aventura en esta tierra patagónica y se adaptaron a la forma de vida de la zona. Una de esa mujer fue doña Luz Pereira Lyon.

Doña Luz Pereira estaba ligada de alguna manera a esta zona, ya que su padre don Ismael Pereira Íñiguez fue socio mayoritario (45% de acciones), presidente y fundador de la Sociedad Ganadera Río Cisne Ltda., sociedad fundada en el año 1922 y que él presidió hasta su temprano fallecimiento en el año 1925.

Luz Pereira Lyon pertenecía a la aristocracia de Chile y su infancia transcurrió entre la vid en Santiago, las vacacione en el campo de Colchagua y sus viajes familiares a Europa, costumbre muy arraiga a en su época. Después de la muerte de ti padre, cuando ella tenía solo 12 años, partió junto a su madre y a sus dos hermanos a Europa, especialmente a Irlanda e Inglaterra donde tenían familiares y cursó allí sus estudios secundarios en connotados colegios. De regreso a Chile, ya siendo una hermosa jovencita, participa activamente en la vida social santiaguina y es así que es elegida reina de la primavera en 1932. Luz era una mujer muy adelantada para la época en que vivió y se matriculó en la Universidad para estudiar servicio social. En aquellos años cuando las mujeres se mantenían encerradas entre cuatro paredes ella compró un automóvil y manejaba rauda por las calles de Santiago, provocando todo tipo de comentarios, comentarios por cierto que a ella no le hacían mella ya que era una mujer liberal y poco prejuiciosa. Siendo una mujer muy cordial, además de bella y talentosa, no le faltaban pretendientes. incluso mantuvo un largo romance con un connotado miembro de la sociedad argentina, pero en realidad el matrimonio no estaba en sus planes, al menos el amor no había tocado con fuerza las puertas de su corazón. Pero en 1945 conoce a un joven español, buen mozo, culto, agradable y se enamora de él. Atilio Cosmelli Esteva era un ciudadano español que después de participar en la guerra Civil en España se dirige a América en donde durante un tiempo recorrió distintos lugares, especialmente la Patagonia. En sus recorridos llega a Chile Chico y decide que ese era su destino. Se instala con una empresa de cabotaje lacustre y comienza a buscar su destino. En uno de sus frecuentes viajes a Santiago, en donde había creado un importante círculo de amistades, conoce a Luz y comienza a frecuentarla. El romance no duró mucho tiempo y contraen matrimonio, acto que por cierto escandalizó a los familiares y amigos de la novia que no podían entender que Lucecita se casara con un casi desconocido y que además decidiera irse a vivir a la Patagonia, en un perdido rincón de la Provincia de Aysén. Pero Luz era una mujer decidida y así a los 32 años, en 1945, haciendo caso omiso a las recomendaciones de su familia y siguiendo los dictados de su corazón, contrae matrimonio con este buen mozo español y a los pocos días emprenden el viaje de luna de miel y de inicio de una nueva vida. Se embarcan en un tren hasta Puerto Montt y desde allí en barco a Puerto Aysén. En esta ciudad se detienen por varios días aprovechando de hacer trámites y de comprar algunas cosas. Luego de eso viajan en un jeep marca Wyllys que Atilio tenía en el puerto y siguiendo al camión de Román Cañadas, quien traía el escaso menaje de casa y otros bártulos, van camino a su destino. El viaje tuvo diferentes etapas, pasada obligada a Coyhaique y alojamiento en el Hotel Español, luego a Balmaceda en donde alojan en el conocido hotel de Mascareño. Lago Blanco, Perito Moreno, Estancia la Asunción y por fin Chile Chico, punto de destino de la flamante pareja. En Chile Chico durante un tiempo arriendan la casa de Santiago Fica y luego construyen su propia vivienda, una casa espaciosa, con jardín interior, balaustradas en las ventanas y un amplio patio. Luz tenía la particularidad de un exquisito gusto y con muy poco podía adornar su casa. Sus primeros muebles, al igual que el mobiliario de muchas mujeres de la Patagonia, se componía de cajones pintados o cubiertos con mantas o paños y adornados por flores secas que ella misma solía a recoger. Lo más importante para ella y prácticamente lo único que trajo de Santiago, eran sus libros y revistas porque era una mujer que se deleitaba con la lectura. Comienza lentamente a hacer amistades y a aprender a vivir de una manera diferente. Siendo una mujer que se había educado en los mejores colegios y relacionado con la alta sociedad, era también una mujer extremadamente sencilla y muy amable con toda la gente. Rápidamente se adapta al modo de vida patagónico y no se hace problema con la la falta de electricidad, agua potable y con la escasez de bienes en la localidad. Su casa comienza a ser visitada por los vecinos y ella participa en forma activa dentro de la comunidad. Al año de casada viaja a Santiago a tener a su primer hijo, luego vendrían siete más, formando una familia numerosa y alegre. La decisión de Luz Pereira de venirse a Chile Chico provocó conmoción entre sus relaciones y también mucha curiosidad y a poco de llegar sería visitada por muchos familiares y amigos, entre ellos el escritor Benjamín Subercaseax, quien escribe para la Revista Zig Zag dos hermosos artículos ensalzando al pueblo y en general a la provincia de Aysén. Se convierte entonces Luz en una gran embajadora Durante quince años permanece en Chile Chico y educa a sus hijos en la escuela de la localidad. Madre exigente con la disciplina, no obstante, les permitía realizar todas las aventuras posibles junto a sus amigos y compa­ñeros. Su esposo compra un campo en la zona de Mallín Grande y durante todos los veranos la familia se radicaba allá, relacionándose con sus vecinos, haciendo excursiones y disfrutando de un lugar maravilloso, que hasta el día de hoy conservan miembros de su familia. Como cualquier mujer de la zona, ella viajaba hacia el interior en los barcos principalmente El Estre­lla, propiedad de su marido y se adaptaba a las precarias condiciones de esos viajes. En 1950 llega a vivir a la zona un hermano de Atilio, Juan Cosmelli, quien era casado con Maribel Bassols y venía de Mallorca. Ellos se radican en Bahía Murta. También llega Antonio Llompart, quien era ca­sado con una hermana de Atilio, y se radican en Mallín Grande, administrando el campo de los Cosmelli Pereira. En 1960. al asumir el gobierno Don Jorge Alessandri, don Atilio es nombrado Intendente de Aysén y de­bieron trasladarse a Puerto Aysén en donde Luz se convirtió de alguna ma­nera en representante de Chile Chico este pueblo que ella tanto amó.

Luz Pereira tuvo la particularidad de ser una mujer amistosa y afable, todas las amistades que cultivó en sus años patagónicos las mantuvo hasta el día de su muerte. No hacía distingos sociales y pese a su formación tan distinta a la de otras mujeres de la zona, estaba en un permanente aprendi­zaje de la vida y admiraba la fuerza y el valor de las mujeres de la zona.

Ivanoff Wellmannk, Danka; Huellas de mujer; LOM ediciones, 2006, pp. 82-85